El salón de actos del Centro del Mayor ha acogido esta tarde una jornada marcada por la memoria, la gratitud y la reflexión política. Dos ponentes citados hoy, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas; y el letrado jefe del Servicio de Doctrina Constitucional, Luis Pomed.
En su discurso, el presidente de la Ciudad de Ceuta agradeció, en primer lugar, la labor fundacional de Adolfo Hernández Lafuente, artífice del Estatuto de Autonomía hace más de tres décadas, y al Instituto de Estudios Ceutíes por la organización del evento.
Con un tono introspectivo, reconoció que su prolongado mandato —24 años al frente del Gobierno local, es decir, el 80 % de la vida estatutaria de Ceuta— podría considerarse excesivo para algunos, aunque se mostró agradecido por la oportunidad de rememorar una etapa tan significativa en su vida pública.
El Estatuto de Autonomía, subrayó, ha dotado a Ceuta de un estatus político e institucional inédito, que ha facilitado su participación con voz y voto en órganos clave del Estado, como la Conferencia de Presidentes, el Consejo de Política Fiscal y Financiera o la Comisión General de Comunidades Autónomas del Senado.
Durante este periodo, la Ciudad Autónoma ha contado con acceso directo a las más altas instancias del Estado: 11 visitas a la Moncloa, 6 audiencias reales, 27 Conferencias de Presidentes y numerosos encuentros con ministros y secretarios de Estado, lo que ha permitido plantear demandas fundamentales para los intereses generales de los ceutíes.
De Aznar a Sánchez: cuatro presidentes, múltiples logros
En su repaso cronológico, el presidente ceutí evocó las conquistas más significativas de cada etapa. Con Aznar, destacó la construcción del Hospital Universitario, el helipuerto, la mejora del abastecimiento de agua, la compensación por pérdidas en el IPSI y las bonificaciones a la Seguridad Social. Recordó cómo, en ocasiones, tuvo que apelar directamente al compromiso presidencial para sacar adelante proyectos clave, llegando incluso a plantear su dimisión si no se atendían ciertas medidas esenciales.
Bajo el mandato de Rodríguez Zapatero, llegaron la reforma del modelo de financiación autonómica —todavía vigente—, la regeneración de la bahía sur, la creación de la Biblioteca Adolfo Suárez y la EDAR. En un gesto que priorizó los intereses de la ciudad sobre los del partido, Ceuta fue el único gobierno del PP que apoyó el modelo financiero del Ejecutivo socialista.
Con Rajoy, se consolidó el Régimen Económico y Fiscal especial pese a la dureza de la crisis, se ampliaron bonificaciones fiscales y se impulsó el desarrollo del juego online como sector económico emergente. A pesar de la presión de Bruselas para desmantelar los beneficios fiscales ceutíes, el Gobierno mantuvo una postura firme.
Ya con Sánchez, la gestión de la pandemia y la crisis migratoria de 2021 se situaron en el centro del relato. Fondos extraordinarios, el plan “Ceuta Resiste”, la incorporación de Ceuta a la Estrategia de Seguridad Nacional y el Plan Integral para el Desarrollo Socioeconómico son algunos de los hitos destacados. También la creación de una aduana comercial y la normalización del tránsito fronterizo, asuntos que reflejan —según indicó— una voluntad de Estado por proteger a las dos ciudades norteafricanas.
El Estatuto, una herramienta aún por desplegar
El presidente también dedicó espacio a analizar las posibilidades del Estatuto que siguen sin haberse materializado. Subrayó que Ceuta aún no ha hecho uso de las competencias previstas en los artículos 13 y 26 para impulsar iniciativas legislativas que respondan a su singularidad. Ámbitos como la ordenación del suelo, la suficiencia financiera, la mejora del régimen fiscal o la gobernanza del puerto siguen pendientes de abordarse mediante el instrumento que el propio Estatuto permite.
Representación simbólica y afirmación de la españolidad
El presidente evocó con emoción los momentos en los que Ceuta ha estado presente en actos institucionales clave del país, como funerales de Estado, proclamaciones reales o juras constitucionales. Todos ellos, dijo, han proyectado a nivel nacional la imagen de una Ceuta integrada, española y representada.
Las reformas que Vivas considera necesarias en el Estatuto
Durante su intervención y en posteriores declaraciones, Juan Vivas ha esbozado una serie de propuestas concretas que, a su juicio, deberían incorporarse a una futura reforma del Estatuto de Autonomía de Ceuta, sin alterar su esencia, pero sí consolidando los pilares que sustentan su estabilidad y proyección de futuro.
Blindaje del Régimen Económico y Fiscal y reconocimiento de Ceuta en la Seguridad Nacional
Vivas considera fundamental que el Estatuto recoja de manera explícita el reconocimiento de Ceuta como territorio que requiere una atención especial del Estado en materia de seguridad y bienestar, tal como ya contempla la Estrategia de Seguridad Nacional. A ello se sumaría el blindaje jurídico del Régimen Económico y Fiscal especial, como garantía de sostenibilidad y crecimiento. Aunque esta protección ya está presente en otras normas, el presidente cree que debe quedar reflejada también en el texto estatutario, como elemento estructural.
Rechazo a asumir sanidad y educación: sí a fórmulas de desconcentración
En cuanto a las competencias en sanidad y educación, Vivas se ha mostrado tajante: no deben ser asumidas por la Ciudad. En su opinión, el carácter esencial de estos servicios, su complejidad operativa y la necesidad de garantizar la igualdad de derechos con el resto de ciudadanos del país justifican que permanezcan en manos del Estado. No obstante, abre la puerta a fórmulas de desconcentración administrativa que acerquen la toma de decisiones a Ceuta sin romper la unidad funcional del sistema.
Mejoras en el diseño institucional: un modelo más ágil y eficaz
Vivas también plantea cambios en la estructura orgánica de la Ciudad. En concreto, sugiere:
- Separar la Presidencia de la Asamblea de la del Gobierno, para evitar concentraciones excesivas de poder y mejorar los contrapesos institucionales.
- Permitir el nombramiento de consejeros que no sean diputados, siempre que ello no contradiga el marco constitucional, a fin de dotar de mayor especialización y flexibilidad al Ejecutivo local.
Estas propuestas, según Vivas, responden al objetivo de reforzar la operatividad institucional sin alterar el modelo de autonomía actual, que considera suficiente en su formulación, aunque mejorable en su desarrollo.
Conclusión: una historia de presencia, un futuro de ambición
El presidente concluyó defendiendo que los logros comentados no son fruto exclusivo de las peticiones de la Ciudad, sino también del marco de interlocución y participación que proporciona el Estatuto. Subrayó que, en las dos décadas anteriores a su aprobación, Ceuta apenas contaba con presencia ni capacidad de influencia, y animó a aprovechar el potencial aún latente en el texto estatutario.
Treinta años después, el Estatuto de Ceuta sigue siendo, en palabras del presidente, una herramienta viva: no solo para recordar el pasado, sino, sobre todo, para construir el futuro.
Ponencia del jefe del Servicio de Doctrina Constitucional del Consejo de Estado
Luis Pomed abordó el encaje jurídico de la ciudad dentro del Estado autonómico. Su análisis se centró en las particularidades de Ceuta como ciudad con Estatuto de Autonomía, una fórmula que —según explicó— le confiere una autonomía constitucionalmente reforzada y protegida, sin necesidad de adoptar la forma de comunidad autónoma.
"Ceuta no es una nacionalidad ni una región, pero eso no le impide formar parte de la organización institucional del Estado autonómico", afirmó. A su juicio, la ciudad posee herramientas jurídicas y competencias suficientes para ejercer funciones con eficacia, muchas de las cuales están recogidas en un Estatuto "con una potencialidad indiscutible".
Pomed subrayó que algunas de esas facultades podrían haber sido infrautilizadas a lo largo de estos años, aunque apuntó que "con la voluntad política necesaria", Ceuta puede sacar mayor partido a su marco jurídico. Entre las potencialidades del Estatuto, destacó la iniciativa legislativa y los mecanismos de cooperación con la Administración General del Estado, instrumentos que, bien aprovechados, refuerzan el papel institucional de la ciudad.
Preguntado por la posibilidad de desarrollar el Estatuto hacia una conversión plena en comunidad autónoma, el letrado constitucional fue rotundo: "Yo creo que la ciudad de Ceuta ya goza de una autonomía plena". En su opinión, la singularidad de Ceuta como enclave no regional no limita sus capacidades, sino que le otorga un modelo propio dentro del Estado autonómico, con mayor autonomía que otras grandes ciudades como Madrid o Barcelona.
