El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha renovado esta tarde el Voto de Gracias a la Virgen de África, Patrona de Ceuta, una ceremonia que hunde sus raíces en el siglo XVII y que se mantiene viva como expresión de identidad, memoria colectiva y compromiso institucional. Durante su intervención, el presidente ha pedido de manera especial a la Patrona por la convivencia, la fraternidad y la unión entre todos los ceutíes, valores que definen el carácter plural de la ciudad.
Una tradición que se remonta al siglo XVII
La renovación del Voto de Gracias se celebra cada 9 de febrero en recuerdo de un hecho histórico: la epidemia de peste que asoló Europa en el siglo XVII y que no llegó a Ceuta. Como muestra de agradecimiento por la protección recibida, la ciudad instauró este voto solemne que, con el paso de los siglos, ha sido ratificado por distintas autoridades civiles.
En su alocución, Juan Vivas recordó que este gesto se inscribe en una cadena histórica que se inicia en 1651 con el conde de Torres Vedras, continúa en 1743 con el marqués de Campo Fuerte, fue renovada por el Ayuntamiento en 1937 y, desde 1996, por la Asamblea de la Ciudad.
La Virgen de África como madre y amparo de los ceutíes
Durante el discurso, el presidente se dirigió a la Virgen de África con palabras cargadas de simbolismo, subrayando su papel como madre y protectora del pueblo ceutí. Vivas destacó que la tradición del voto responde a “llamar al centro a los hijos para poner de manifiesto que, como madre y patrona, reconocemos y veneramos a una madre que siempre escucha, siempre ampara”.
El presidente describió a la Patrona como refugio en los momentos de duda, consuelo en la desgracia, luz en la oscuridad y compañía en la soledad, subrayando su presencia constante en la vida de Ceuta y de sus habitantes.
Petición por las víctimas y por quienes sufren las consecuencias de los temporales
En un tono solemne, Juan Vivas tuvo también palabras para la actualidad más reciente. El presidente pidió a la Virgen de África el descanso eterno para las personas fallecidas en el trágico accidente ferroviario de Adamuz, entre ellas Álvaro García Jiménez, así como alivio para el dolor de sus familiares y el restablecimiento de los servicios públicos afectados.
Asimismo, recordó a quienes están padeciendo las graves consecuencias de los temporales, que han golpeado de manera intensa y continuada, solicitando protección y apoyo para todos los afectados.
Ceuta, tierra de encuentro y convivencia
Uno de los ejes centrales del mensaje fue la defensa de Ceuta como lugar de encuentro, concordia y fraternidad, independientemente del credo, el origen o la condición de sus ciudadanos. Vivas pidió que la ciudad “permanezca unida en lo esencial e irrenunciable” y que siga siendo un espacio de respeto y convivencia.
En este contexto, definió a la Virgen de África como un símbolo que une ambas orillas del Estrecho, “africana y prolongación de la península en esta otra orilla”, reforzando el carácter singular de Ceuta dentro de España.
Ratificación solemne del Voto de Gracias
En la parte final del acto, Juan Vivas procedió a la fórmula tradicional del Voto, ratificando en nombre de los ceutíes el reconocimiento a los favores recibidos por la intercesión de Nuestra Señora de África. El presidente recordó también la declaración de la Virgen como Patrona de Ceuta, reconocida por el Papa Pío XII en 1940, y solemnizada en 1954.
Con este acto, la Ciudad reafirma su compromiso de celebrar públicamente cada 9 de febrero este Voto de Gracias, una tradición que enlaza pasado y presente y que refuerza la identidad histórica, espiritual y social de Ceuta.
La ceremonia concluyó con un mensaje cargado de sentimiento: el deseo de que el “¡Viva Ceuta!” siga resonando en el alma del pueblo, como eco de unidad, fidelidad y amor a la ciudad.
