jueves. 04.06.2026

Dos ejemplares de ‘tortuga boba’ -caretta caretta- han regresado este fin de semana al mar en una actividad educativa que ha combinado la suelta con una charla medioambiental dirigida a niños y niñas. La iniciativa, organizada por el equipo de voluntarios de CECAM, ha contado además con una recogida improvisada de plásticos en la playa, después de comprobar la gran cantidad de residuos acumulados en la arena.

El plástico, su mayor enemigo 

“Hemos soltado dos tortugas bobas, que son las que más pasan por el Estrecho. La idea era hacer una suelta con una pequeña charla, pero al llegar a la playa y ver la cantidad de plástico que había, le añadimos una recogida”, ha explicado Manuela Cantos García, una de las responsables de la actividad.

Plástico extraído de tortugas CECAM / Alma Palomino
Plástico extraído de tortugas CECAM / Alma Palomino

Durante la charla, los menores aprendieron a distinguir la tortuga marina de la de tierra, conocieron sus características, el proceso de puesta de huevos y, sobre todo, el impacto que tienen los residuos en la supervivencia de la especie. “El plástico termina en el estómago de las tortugas y es una de las mayores causas de su muerte. Cuando lo ingieren no lo pueden vomitar y se les queda dentro, lo que les provoca inflamación, dolor y que salgan a flote sin poder alimentarse ni reproducirse”, ha advertido Cantos.

La voluntaria ha relatado que estas tortugas rescatadas suelen llegar cubiertas de algas y pequeños organismos adheridos al caparazón, lo que las debilita aún más. “Las metemos en agua dulce para limpiarlas y después observamos si flotan o no, porque eso nos indica la cantidad de plástico que tienen en el cuerpo. Con el tiempo, acaban expulsando esos residuos”, añadió, mostrando restos que habían sido expulsados por los ejemplares recuperados.

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Plástico extraído de tortugas CECAM / Alma Palomino

En este caso, una de las tortugas llevaba cerca de un mes en cuidados y la otra algo más de un mes y medio. Su recuperación ha sido posible gracias a la colaboración de los buzos de la Almadraba, la Guardia Civil y particulares con embarcaciones que, concienciados con el problema, dan aviso cuando encuentran un ejemplar en apuros.

La concienciación sigue pendiente 

Sin embargo, la lucha contra la contaminación marina sigue siendo el gran reto. “La concienciación va llegando a los más pequeños, pero en los mayores aún falta mucha responsabilidad. Los niños en las charlas te dicen enseguida que no hay que tirar plásticos, pero los adultos siguen igual. Ver cómo una tortuga expulsa todo lo que ha tragado duele, sobre todo a los que amamos a este animal”, lamenta Cantos.

La suelta ha concluido con un mensaje de esperanza: pequeños gestos como reducir el consumo de plásticos y no abandonar residuos en la playa pueden marcar la diferencia en la supervivencia de una especie que cada vez está más amenazada en el Mediterráneo y el Estrecho.

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