4 de enero de 2026, 9:18
Como ceutí que vive en la península, observo con frustración cómo el Gobierno invierte en lo accesorio mientras lo esencial se desmorona
Nací en Ceuta, pero como tantos otros profesionales, la vida me llevó a la península. Desde aquí sigo con atención lo que ocurre en mi ciudad, y cada vez me cuesta más entender las prioridades de quienes la gobiernan. La reciente inauguración de la estación marítima, con 21 millones de euros invertidos y la presencia del presidente Sánchez, me ha dejado un sabor amargo que necesito expresar.
No es que esté en contra de modernizar infraestructuras. Claro que Ceuta necesita una buena estación marítima. Pero cuando escucho a la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, presumir de esos 21 millones mientras la sanidad ceutí agoniza con apenas 455.000 euros de inversión, no puedo más que preguntarme: ¿en qué momento perdimos el norte?
Las cifras no mienten, aunque se intenten maquillar
Hagamos números, porque los números no engañan. Según los datos oficiales, se han invertido 455.000 euros en programas de salud, de los cuales 314.100 fueron para Atención Primaria. Sí, han leído bien: poco más de 300.000 euros para reforzar la atención sanitaria básica de más de 80.000 ciudadanos. Eso sí, tenemos 10,1 millones del PERTE Salud de Vanguardia para "transformación digital", que suena muy moderno pero que no soluciona el problema real.
Porque el problema, señora delegada, no es que nuestros centros de salud necesiten más ordenadores. El problema es que no hay médicos que quieran trabajar en ellos.
La cruda realidad que nadie quiere admitir
Yo sé por qué muchos como yo nos fuimos de Ceuta. Lo sé porque lo viví. El aislamiento geográfico pesa, las oportunidades profesionales son limitadas, y el coste de vida no se corresponde con los salarios. Ahora imaginen eso multiplicado para un médico especialista o una enfermera que puede elegir trabajar en cualquier ciudad de España.
¿De verdad alguien piensa que van a venir porque tenemos una estación marítima nueva? ¿Esa es la solución? Porque si es así, estamos perdidos.
He hablado con conocidos que trabajan en sanidad en Ceuta. Me cuentan de turnos imposibles, de especialidades sin cubrir, de listas de espera interminables. Me hablan de cansancio, de frustración, de la sensación de estar abandonados. Y mientras tanto, nos inauguran un puerto reluciente.
El discurso vacío de siempre
Lo peor no son las cifras. Lo peor es la actitud. Esa forma de presentar las inversiones como si fuesen suficientes, como si 455.000 euros fuesen una cantidad respetable cuando se compara con los 21 millones del puerto. Ese discurso triunfalista mientras los ceutíes tienen que desplazarse a la península para operaciones que deberían poder hacerse en su ciudad.
Me pregunto si la delegada ha esperado alguna vez meses para una cita con el especialista. Me pregunto si ha visto a sus padres o abuelos sufrir porque no hay médicos disponibles. Porque yo sí, aunque sea desde la distancia. Y duele.
No es falta de dinero, es falta de voluntad
Aquí está la clave de todo: no es que no haya dinero. Claramente hay dinero. 21 millones de euros lo demuestran. El problema es que ese dinero se destina a lo que queda bonito en las fotos, a lo que se puede inaugurar con pompa y circunstancia, a lo que da titulares.
La sanidad no da titulares bonitos. La sanidad es trabajo duro, constante, invisible hasta que falla. Y en Ceuta está fallando, no por culpa de los profesionales que resisten heroicamente, sino por una administración que no ha entendido que sin salud no hay nada.
Lo que realmente necesita Ceuta
Si de verdad quieren arreglar la sanidad ceutí, las medidas son claras:
Incentivos salariales reales para atraer profesionales. No promesas, no planes a largo plazo: dinero contante y sonante que compense las dificultades de trabajar en una ciudad aislada.
Mejoras en las condiciones laborales. Contratos estables, ratios de pacientes razonables, apoyo institucional real.
Inversión en infraestructuras sanitarias, no solo en "transformación digital". Equipamiento moderno, quirófanos actualizados, espacios dignos para trabajar.
Un plan de carrera profesional atractivo que haga que quedarse en Ceuta sea una opción viable, no un sacrificio.
Mi ciudad se merece más
Escribo esto desde la península, pero mi corazón sigue en Ceuta. Me duele ver cómo mi ciudad se vacía de jóvenes profesionales porque no hay oportunidades. Me duele saber que mis padres, cuando enfermen, no tendrán la atención que merecen. Me duele que se presuma de inversiones millonarias mientras los servicios básicos se desmoronan.
La nueva estación marítima es bonita, no lo niego. Pero cuando mi madre necesite un cardiólogo y no haya ninguno disponible, ¿de qué le va a servir ese puerto reluciente?
Señora delegada, las prioridades están claras para cualquiera que viva la realidad ceutí. Es hora de que también lo estén para quienes toman las decisiones. Porque Ceuta no necesita más fotos de inauguraciones. Ceuta necesita médicos, enfermeras, y un gobierno que entienda que la salud no es negociable.
Y si no pueden o no quieren entenderlo, al menos tengan la decencia de no presumir de inversiones mientras los ceutíes seguimos esperando una sanidad digna.
Jose Antonio Carbonell Buzzian
