jueves. 04.06.2026

La gran mentira de CoESS y APROSER

Artículo de opinión, escrito por José Antonio Carbonell. 

Agente de la Seguridad Privada en las instalaciones del Tarajal / Archivo
Agente de la Seguridad Privada en las instalaciones del Tarajal / Archivo

CoEES Y Aproser insisten en su discurso: de integrar plenamente a la seguridad privada en la estrategia  de la Unión Europea. Hablan de profesionalización, de colaboración con las policías, de infraestructuras críticas. Pero detrás de sus comunicados brillantes hay una realidad incomodan que estas organizaciones jamás mencionan: los vigilantes de seguridad,  los mismos que sostienen este sector, siguen siendo carne de cañón, mal pagados mal tratados laboralmente y abandonados jurídicamente.

El discurso de estas dos organizaciones suena ambicioso,  incluso necesario en un contexto de amenazas crecientes. Pero cuando uno rasca bajo las palabras, el mensaje se revela menos preocupado  por la seguridad pública  y más por blindar intereses empresariales. Como profesional de este sector, no puedo ni debo dejar pasar esta paradoja.  Si de verdad estás organizaciones defenderán la seguridad y la dignidad profesional,  las preguntas caerían por si solas ¿Por qué los vigilantes de seguridad  continúan con sueldos precarios que no se corresponden con la responsabilidad que asumen cada día? ¿ Por qué seguimos viendo a estos profesionales en servicios solos, enfrentándose a agresiones, conflictos  y emergencias sin respaldo mínimo  que exigen las condiciones operativas y la lógica más elementales de la seguridad? ¿ Por qué  después de tantos comunicados rotundos, los trabajadores de este sector siguen desprotegidas jurídicamente  y socialmente, convirtiéndolos en eslabones débiles de un sistema que presume de ser esencial?. 

CoEES y Aproser dibujan un relato impecable en Bruselas: profesionales vigilantes, comprometidos con la protección de infraestructuras críticas, colaborando con las fuerzas del orden público. Si embargó, la realidad diaria de muchos de estos profesionales está marcada por turnos interminables, salarios que apenas superan el mínimo, convenios que se negocian a la baja y una absoluta precariedad jurídica  en situaciones de riesgo. Exigiendo al vigilante que este a la altura de un engranaje estratégico europeo, pero se les trata como mano de obra barata y desechable.

Integrar la seguridad privada en la estrategia europea  puede sonar bien, pero no debe hacerse desde la voz sesgada de quienes  priorizan balances empresariales y cuotas de mercados. Primero habrá que dignificar a esta noble profesión para reconocerles lo que realmente son: profesionales  expuestos en primera línea, que merecen protección legal efectiva, formación continua, condiciones humanas de trabajo y un salario acorde con la responsabilidad que asumen.

De lo contrario el discurso vació de contenido de estas dos organizaciones  seguirá siendo una falsa: vender seguridad en Europa mientras se les niega la seguridad  a los propios trabajadores de este sector. No se puede hablar de estrategias Europeas si la base de la misma esta sostenida por la precariedad. Si quieren credibilidad, el camino es uno solo: dignificar sueldos, acabar con los servicios en solitario, garantizar respaldo jurídico a este sector y reconocer que la seguridad no es un negocio más, sino un bien social que exige respeto. Lo contrario es simple falsedad.

José Antonio Carbonell Buzzian. 

La gran mentira de CoESS y APROSER