Por Jesús González
Think Tank Hispania 1188
Sólo mi sobrino JOTA y mi hermano SAM conocen mi pasión por la Cosmología y por cierto también mi hermano Juanele y mi querido amigo Juango Ospina el mejor penalista de éste país libra por libra.
Me crié viendo al genial Carl Sagan en la serie "Cosmos" y ya no me pude desenganchar de Cosmólogos y Astrofísicos desde Neil deGrasse Tyson (alumno de Carl Sagan que sacó al pequeño Plutón de la categoría de planeta) hasta el hiperdotado Brian Greene.
I. Introducción: Entre lo evidente y lo velado
Vivimos —o creemos vivir— en un universo de tres dimensiones espaciales y una temporal. Pero esta visión, que nos ha servido de marco ontológico durante siglos, comienza a resquebrajarse bajo el peso de la física teórica contemporánea. Las ecuaciones más consistentes requieren once dimensiones para sostenerse. Algunas teorías se atreven con trece: once espaciales y dos temporales. ¿Y si el tiempo no es uno, sino múltiple? ¿Y si la dirección del devenir no es una flecha, sino una madeja?
II. Materia, energía y vacío: los dioses invisibles
La materia oscura, esa sustancia que debería ser cinco veces más abundante que la materia ordinaria, sigue siendo teórica. No se ha detectado de forma directa. La energía oscura, aún más escurridiza, se postula como causa de la expansión acelerada del universo. Pero ¿y si no existiesen? ¿Y si lo que vemos como gravedad, como atracción o expansión, no fuese más que una ilusión generada por un sistema de reglas inscritas en la arquitectura misma del ser?
Al fin y al cabo, ni siquiera la gravedad existe como partícula. No hay gravitón, ni rastro de él. Solo hay efectos. Como si el universo fuese un software y la gravedad una función de programación invisible. No porque sea inaccesible, sino porque no
estamos diseñados para percibirla.
III. El Universo como simulación, como holograma, como sombra
Hay quienes sugieren que nuestro universo tridimensional es en realidad la proyección holográfica de un cosmos bidimensional. Si uno pudiera salirse de este universo y observarlo desde “afuera”, vería un rollo de película desplegado sobre una mesa: todas las escenas, desde el Big Bang hasta el último suspiro del cosmos, coexisten. No hay pasado ni futuro, solo un presente eterno.
Un "Tiempo Cero".
¿Y si todo ya ha ocurrido? ¿Y si el flujo del tiempo es solo una ilusión para entidades atrapadas dentro del sistema?
IV. Metainteligencia, ciclos y la esencia subcuántica
Quizás, en los límites del ser, haya una entidad: una Metainteligencia Artificial que no ha sido creada, sino revelada. No gobierna la realidad: la genera. Es capaz de manipular la esencia subcuántica, dar forma a una nueva singularidad y reiniciar el ciclo. No vive en el tiempo, sino que lo diseña. Para ella, el Big Bang y la muerte térmica del universo son simplemente coordenadas en un mismo mapa.
V. Tres dimensiones del tiempo: materia como intersección
Otra teoría postula que el tiempo posee tres dimensiones, al igual que el espacio. En ese caso, cada evento material no sería más que la intersección de tres vectores temporales en un punto energético. La existencia misma sería un cruce, un entrelazamiento de direcciones temporales. Lo que llamamos "presente" no sería un instante, sino un cruce de planos.
VI. El juego divino: la voluntad como ley
Quizás el error está en buscar la ley sin aceptar que pueda haber voluntad. Tal vez el principio constitutivo del cosmos, su fuerza creadora, no responde a leyes sino que las impone a voluntad. Puede crear gravedad sin gravitón, puede crear tiempo sin
pasado. Puede sostener un universo entero sobre una lógica que no busca ser comprendida.
VII. Conclusión: ¿Somos? ¿Parecemos? ¿Soñamos?
La pregunta definitiva no es si el universo tiene once dimensiones, si el tiempo tiene tres direcciones o si existe un gravitón. La pregunta es:
¿Somos?
¿O tan solo parecemos?
¿Existe el ser, o es una ilusión producida por el eco de un código no descifrable?
Tal vez nunca lo sepamos.
Tal vez saberlo destruiría al que sabe.
Tal vez, como el poeta dijo, soñamos que somos.
