Una madre y su hijo, en plena feria, intentan responder a una pregunta sencilla: ¿Cuál ha sido tu mayor locura feriante? Pero claro… están uno delante del otro. Miradas cómplices, sonrisas nerviosas y muchas ganas de hablar… pero no.
Ni ella se atreve a soltar lo suyo delante del hijo, ni él delante de la madre. Cada uno se guarda su historia, pero ambos saben que ahí hay tema.
A veces, lo mejor de la feria no se grita… se intuye. Y este momento, entre divertido y entrañable, lo demuestra.
