La Biblioteca de la UNED, en colaboración con el Departamento de Historia Contemporánea y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, ha inaugurado en el Centro UNED Ceuta la exposición 'Rolando. 50 años de la primera masacre de ETA', un recorrido histórico y documental sobre uno de los atentados más significativos de la historia reciente de España.
La muestra, comisariada por Gaizka Fernández Soldevilla y Ana Escauriaza Escudero, aborda con detalle el atentado perpetrado por ETA el 13 de septiembre de 1974, cuando una bomba reforzada con metralla estalló a las 14:30 horas en el comedor de la cafetería Rolando, en la calle del Correo, junto a la Puerta del Sol de Madrid. La explosión causó inicialmente 11 muertos y más de 70 heridos, aunque el balance final ascendió a 13 víctimas mortales, debido al fallecimiento posterior de Gerardo García Pérez y del inspector Félix Ayuso Pinel.
Fue el primer atentado masivo e indiscriminado de ETA. Pese a ello, la organización terrorista no reconoció su autoría hasta 2018, después de décadas difundiendo comunicados ambiguos o atribuyendo falsamente la explosión, según recoge el catálogo de la exposición.
Contexto y dimensión territorial
La exposición sitúa el atentado en el marco de los llamados “años de plomo”, una etapa marcada por el auge del terrorismo en Europa Occidental. Solo en 1974, el 77,3 por ciento de las víctimas mortales de atentados en el mundo se registraron en esta región, según la 'Global Terrorism Database'. Países como Italia, Alemania, Reino Unido o España sufrieron entonces atentados masivos ejecutados por grupos de extrema izquierda, nacionalismo radical o ultraderecha.
Durante la presentación en Ceuta, la catedrática de Historia Contemporánea de la UNED, Josefina Martínez Álvarez, ha recordado que en esos años se registraron 517 asesinatos terroristas, de los cuales 400 se produjeron en Europa occidental, y que ETA adoptó en los años sesenta la estrategia de “acción-reacción-acción” para provocar represión, agitación social y un clima revolucionario. También subrayó que la banda no entró en el radar prioritario de los servicios de seguridad hasta el asesinato de Carrero Blanco en 1973 y, posteriormente, el atentado de Rolando.
Rolando: autores y red de apoyo
La muestra explica el papel decisivo de la escritora y activista Eva Forest, cuya red en Madrid proporcionó a ETA alojamiento, infraestructura y apoyo logístico tanto para el magnicidio de Carrero Blanco como para la masacre de Rolando.
Los autores materiales fueron los jóvenes vascofranceses Bernard Oyarzabal Bidegorri y María Lourdes Cristóbal, que viajaron a Madrid con 15 kilos de dinamita goma 2E-C, un temporizador y mil tuercas compradas en una ferretería madrileña. Ambos frecuentaron la cafetería días antes y elaboraron un plano del interior del local. El día del atentado dejaron el artefacto bajo la mesa y abandonaron el establecimiento tras fingir un mareo para despistar al camarero.
Tras la explosión, huyeron con la ayuda de Forest y se refugiaron en un piso de Alcorcón. Nunca fueron extraditados por Francia, pese a la orden de busca y captura emitida en 1974.
Las víctimas de un atentado impune
La exposición dedica un espacio esencial a las víctimas: empleados de la cafetería, turistas, matrimonios en luna de miel, estudiantes, funcionarios y ciudadanos que comían allí de forma habitual. Entre ellos se encontraban el cocinero Francisco Gómez Vaquero, el camarero Manuel Llanos Gancedo, el vallisoletano Luis Martínez Martín, la maestra Francisca Baeza Alarcón o la joven burgalesa María Ángeles Rey Martínez. También falleció con el tiempo el inspector Félix Ayuso Pinel, herido de gravedad por la caída de una viga en la cabeza.
La muestra recuerda asimismo la actuación heroica de personas como el policía Pedro Chicote Alonso, que pese a estar herido rescató a numerosos supervivientes entre los escombros.
El recorrido expositivo también repasa la investigación del sumario 285/1974, la detención de la red de Forest y la dificultad para procesar a los terroristas. Con la Ley de Amnistía de 1977, los implicados quedaron en libertad y el atentado quedó sin responsables condenados. Los autores materiales vivieron en Francia, mientras Forest y Alfonso Sastre se instalaron después en Hondarribia. ETA solo reconoció la autoría en 2018, en su último comunicado.
La exposición, disponible en el Centro UNED Ceuta, combina textos, fotografías, planos originales, documentos judiciales y testimonios de familiares para reivindicar la memoria de las víctimas y combatir lo que los comisarios denominan "la desmemoria", un proceso que -subrayan- invisibilizó durante décadas a los afectados por la primera masacre de ETA.
La muestra subraya que recordar es una forma de reparación, y que conocer en profundidad hechos como el atentado de Rolando es esencial para prevenir el fanatismo y la violencia en las sociedades democráticas.
