domingo. 14.04.2024

En 1969 el hombre llegó a la luna y la cultura comenzaba a hacerlo al pueblo de Ceuta. No nos malinterpreten: había ya en la época gente que sabía, y muy bien, leer, escribir e investigar; al principio de esa década Luis López Anglada había sido premio nacional de poesía y una de sus musas, Carmen Cárceles 'Carmen Rojas' (aquella por cuya bata de cola suspiraban los pinos de San Amaro, según los versos del poeta) ya era intérprete principal de la compañía de Antonio Gades y había actuado para el binomio Kennedy/Johnson en la Casa Blanca. No. Ceuta, la ciudad que parió a un revolucionario de la cartografía como Al Idrissi o inspiró a Luis de Camoens ya tenía cultura, siglos de tradición. Y la historiografía local no comienzan, tampoco, en esos meses de finales de los 60. Pero faltaba un hilo conductor, un distribuidor de la misma para que las generaciones de entonces y, sobre todo, las posteriores fuéramos conscientes de todo lo sucedido en esta perla entre el pecho y la garganta del mundo (Muley Ismail, 1672).

Luciano Alcalá y Javier Arrnáiz en primer término. José Manuel Pérez Rivera, en la fila contigua/ Dani Hernández
Luciano Alcalá y Javier Arrnáiz en primer término. José Manuel Pérez Rivera, en la fila contigua/ Dani Hernández

Ese hilo conductor, ese cofre de las esencias, nació el año en que el hombre llegó a la luna y el LSD al festival de Woodstock. Si aquel tiene en su alineación titular a Joe Cocker, Carlos Santana o Jimmy Hendrix, en nuestro caso hay que hablar de José Fradejas, Carlos Posac, Antonio Aróstegui (si: el padre) o un ebanista autodidacta llamado Juan Bravo Pérez. Un apasionado de la historia, a base de hincar codos en una época en la que para conocer la historia había que acudir a la biblioteca y no al algoritmo. Un hombre que vaticinó, en base a sus propios estudios, que había restos fenicios en la Catedral. Décadas antes de que se descubrieran...

Adolfo Hernández Lafuente/ Dani Hernández
Adolfo Hernández Lafuente/ Dani Hernández

De aquello nació el Instituto de Estudios Ceutïes. 55 años que se conmemoran con una Junta General en la que José Antonio Alarcón inicia el último mandato. Ironías del destino y la política: las últimas corporaciones franquistas aprobaron su creación "para darse una pátina cultural: en Ceuta había entonces un buen momento económico" y los socialistas lo rechazaron "por ser una institución franquista", recuerda. "Tuvimos que ir unos cuantos investigadores, una segunda generación, a hablar con la responsable de Cultura del Ayuntamiento de la época para pedirle medios y que se pusiera al frente a Juan Bravo". La concejala, que a la postre presidió el puerto sevillano y fue primera teniente de alcalde de la capital hispalense, se llamaba Carmen Castreño.

Alarcón afronta su último mandato al frente de la entidad/ Dani Hernández
Alarcón afronta su último mandato al frente de la entidad/ Dani Hernández

Pero hay una época y un hombre que marca un antes y un después. "Simón Chamorro. Fue el primero que impulsó becas de investigación, que profesionalizó las estructuras, que impulsó la organización de jornadas... Rocío Valriberas y yo hemos continuado su línea". El periodo de Chamorro es "una auténtica explosión", tanto por sus capacidades "como por los equipos que es capaz de formar: Manuel Cámara, Luciano Alcalá, Paco Herrera"...

José Luis Gómez Barceló, cronista oficial de la ciudad, y Miguel Rodríguez/ Dani Hernández
José Luis Gómez Barceló, cronista oficial de la ciudad, y Miguel Rodríguez/ Dani Hernández

Actualmente, hay 70 correspondientes -el númerus clausus será historia, como ya avanzábamos, a partir del sábado-, se han repartido más de cien becas de investigación, 350 publicaciones... "Somos, de todas las entidades municipales, la que menos percibe: diez veces menos que la que menos reciba, y sólo cobran los tres trabajadores", dice Alarcón.  Y en el recuerdo, al margen de Chamorro y Bravo "un intelectual universal". No exagera ni desatina, desde luego, el director del IEC a la hora de hablar de Carlos Posac Mon....

Ceuta, 1969: el año en que una ciudad comenzó a investigar su propia historia