lunes. 26.02.2024

Las películas más futuristas de hace algunas décadas trataban de adivinar un mundo en el que la máquina condicionase al hombre, y no al revés. La reflexión viene al hilo de lo que ocurre en los últimos meses con la inteligencia artificial: ¿Ha llegado este momento?. ¿Estamos ante un paraíso tecnológico que nos hará más llevadera la vida o, por el contrario, hemos abierto la caja de Pandora y seremos esclavos del algoritmo?

Hackaton de Ceuta Open Future / Juanjo Coronado
Hackaton de Ceuta Open Future / Juanjo Coronado

Cómo en todo, hay un término medio. Diego Pascual es mentor del proyecto Ceuta Open Future. Las instalaciones de este centro, ubicadas en pleno corazón de las Murallas Reales, se convierten durante todo el fin de semana en la sede del Hackaton. Traducido: un maratón de programación con la inteligencia artificial como gran protagonista.

Hackaton de Ceuta Open Futute / Juanjo Coronado
Hackaton de Ceuta Open Future / Juanjo Coronado

"Nos vamos a encerrar aquí gente que ama la programación, y vamos a hacer un juego que hemos diseñado, con Inteligencia artificial". El juego es "una especie de Risk, en el que un jugador se alzará como vencedor" al concluir la jornada dominical.

Su opinión es, en principio, cualificada. " La inteligencia artificial es muy útil para ordenar, por ejemplo. Imaginemos que tenemos que ordenar un jardín. Con la inteligencia artificial, prácticamente solo hay que decírselo y el programa nos organiza el trabajo. Los algoritmos son mejores para organizar que los humanos ".

Hackaton de Ceuta Open Future _ Juanjo Coronado(2)
Hackaton de Ceuta Open Future / Juanjo Coronado

Entonces ¿donde no podrá llegar el invento de marras? En el párrafo anterior está la clave: "solo hay que decírselo". En efecto "no tiene la inercia, no toma la iniciativa", explica Pascual. No en vano,"vamos a seguir" hablando durante muchos años del fenómeno.
Algo que, en cualquier caso, no surge por generación espontánea en los últimos meses. Mientras hablamos de técnicas cuasi futuristas, una escena la mar de costumbrista: Paola Castaño, del proyecto, pregunta a los aproximadamente treinta jóvenes programadores si son o no mayores de edad mientras les entrega una bolsa con una taza, un bolígrafo y un llavero antes de sumirse en un fin de semana que, seguro, les resultará apasionante. Las inscripciones se firman en papel, de puño y letra. Hay, en efecto, lugares del día a día que aún se resisten a la I.A...

La inteligencia artificial, a 'juego' en las Murallas Reales