viernes. 12.07.2024

No son pocas las teorías que apuntan a que una gran obra maestra de la cultura, sea la literatura, pintura, música, cine o escultura, surge como terapia a un hecho traumático. Ya lo dijo Orson Welles en su recordado (e improvisado) monólogo de El Tercer Hombre: "En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras y matanzas, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron 500 años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco".

Welles hablaba del dolor común, del trauma que une a millones de personas, montado en una noria sobre una Viena desgajada en tantos trozos como bandos contendientes en la II Guerra Mundial. Pero también está ese dolor íntimo, que a veces no se conoce más allá de los límites del dormitorio. Y del puñetazo en el mentón con el que de vez en cuando la vida, como diría el gran trovador, no nos invita a café sino que nos golpea para dejarnos con la boca pegada al suelo.

Es el caso de Ramón Rodríguez. Conocido por su labor docente pero, en los últimos años, por ponerse al frente de las siglas de Podemos en Ceuta, hay un hecho en su vida que fue traumático: la pérdida de un hijo en plena gestación, un aborto involuntario. "En aquel momento, tomé cuatro o cinco anotaciones en un cuaderno. Lo escribí, y repasando algunos papeles recientemente, lo retomé como hilo conductor".

De ahí surge Orfandad: su último libro, su tercera publicación en mes y medio. Si, han leido bien: tercer libro en un mes y medio. Está en plena vorágine creativa "y de aquí a final de año vendrán otros dos, otro de poesía y posiblemente uno de ensayo", nos anuncia. Pero ¿de qué fuentes bebe? Cuando sea mayor ¿como quien quiere escribir Ramón Rodríguez?. "Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Mario Benedettti... Aunque mi poesía no se parezca nada a la suya, quizá me siento más identificado con Juan Ramón".

 

Orfandad: sabiendo el contexto y viendo el título, se anuncia como la terapia de alguien herido por un acontecimiento desagradable como pocos. De la poesía como terapia. De la creación como camino hacia la salvación. De un verso como tabla a la que agarrarse. Huérfano  de ideas, de amigos y de versos no está, precisamente, quien ha intentado sin suerte ser alcalde de su ciudad en los dos últimos comicios.

'Orfandad' de Ramón Rodríguez, o como hacer de la poesía terapia