lunes. 26.02.2024

 

 

 

Hay lugares donde podríamos concluir que la geografía propone y la historia dispone. Uno de ellos, innegablemente, es la ciudad de Ceuta. Pero los vestigios del pasado se pueden concentrar, además, en algunas partes del callejero con más intensidad que en otrAs. En apenas cien metros es posible, además, encontrar huellas históricas de cuatro personajes fundamentales en la historia local, nacional e internacional de los últimos doscientos años.

 

Empecemos por el guiño del pasado más conocido: en un coqueto edificio muere, en su primera planta, Agustina Raimunda María Saragossa y Domenech. Más conocida por Agustina de Aragón, sobrenombre que le valió su histórica escena de disparar cañones contra el invasor francés durante los sitios de Zaragoza. Agustina, nacida en Barcelona, es cantada por historiadores propios y poetas ajenos -Lord Byron, por ejemplo- como uno de los grandes símbolos de resistencia. Llega a Ceuta para casarse, en segundas nupcias, con Juan Eugenio Cobos -barón de Belchite-, naciendo aquí su hija Carlota. Muere en 1875, en su domicilio familiar, como consecuencia de una bronconeumonía a los 71 años de edad.

 

Pero la guerra volvería a fijarse en ese edificio. En otro vecino ilustre -sin placa que le recuerde, por cierto- que nacería en 1879 donde murió Agustina. Justo a la inversa que su ilustre vecina, Antonio Escobar nace en Ceuta y muere en Barcelona. Perteneciente a una familia de tradición militar, su padre muere en la guerra de Cuba. Pero a Escobar la historia le tenía reservado un importante papel: al mando de la Guardia Civil el 18 de julio de 1936 y de profundas convicciones católicas, mandó formar a todos los agentes del Instituto Armado para marchar hacia la Presidencia de la Generalitat. Escobar se cuadró con un “a sus órdenes, señor presidente” delante de Lluis Companys. Ambos personajes compartirían finalmente destino: ser los dos únicos fusilados en el castillo de Montjuich, por orden directa de Franco. En el caso de Escobar, además, con la amargura de tener un hijo luchando en cada bando de la contienda nacional, y de haber sufrido atentados tanto por parte de los anarquistas como del bando golpista.

 

 

1936: año en que se inicia la Guerra Civil del siglo XX y año en que un médico, alcalde de Ceuta, decide permanecer en el puesto que ostenta por segunda vez a pesar del cada vez más intenso ruido de sables. Antonio Sánchez Prados sale, una noche, de su casa para nunca más volver. Casa que se encuentra actualmente en Calle Duarte, una paralela a Real, junto a lo que fue uno de los estudios más vetustos de fotografía de Ceuta, como fue el de la familia Arbona.

 

Años más tarde, visitaría Ceuta un orondo y enigmático cardenal italiano. Aprovecha su estancia en un Protectorado que tocaba a su fin para pasar un par de noches en Ceuta. El cardenal Giuseppe Roncalli pertenecía al influyente Patriarcado de Venecia, del que en el siglo XX surgen tres papas: Pio X, Juan Pablo I y solo dos años después de su visita a nuestra ciudad, el mismo. Juan XXIII

 

Real: posiblemente, la calle con más historia del centro de Ceuta