sábado. 20.04.2024
RAPTO

La acusada de raptar a su hija se declara culpable para eludir la cárcel

La ciudadana gibraltareña acusada de raptar a su hija ha aceptado una condena de dos años de prisión y cuatro de suspensión de la patria potestad de su hija, a cambio de no ingresar en prisión. Todo ello tras un juicio en el que se han escuchado acusaciones de brujería, fiestas con alcohol y denuncias falsas.

La acusada durante uno de los instantes del juicio celebrado este martes / Daniel Hernández
La acusada durante uno de los instantes del juicio celebrado este martes / Daniel Hernández

La ciudadana gibraltareña acusada de haber secuestrado a su hija de once años (en la actualidad) hace  dos ha aceptado, finalmente, una condena de dos años de prisión y suspensión de cuatro en la 'patria potestad' de las dos hijas que tiene en común con el padre de su hija. Este, en la demanda de divorcio que aún tienen pendiente formalizar, se compromete a "ser flexible" en cuanto a la comunicación entre la madre y las hijas.

Los hechos se remontan a agosto de 2022, al día 22 exactamente. El padre de las menores recibió una llamada para incorporarse inmediatamente al trabajo, por lo que le pidió a su madre que acercase a las niñas a una cafetería ubicada en las cercanías de la Estación Marítima. Ahí la aguardaba la progenitora, junto a la abuela materna y una de las tías. Había una bolsa preparada con ropa, y la hija mayor del matrimonio decidió quedarse en Ceuta esos días para disfrutar de unas actividades con las amigas. La pequeña se fue a Gibraltar, como parecía estar previsto, con su madre y familia materna.

Hasta ahí, todo aparentemente normal. Sin embargo, dos días después el hombre recibe un mensaje de WhatsApp, en la que su pareja le explica entonces que ella y la hija pequeña se quedarían en el Peñón a rehacer su vida, y le sugería que se llevasen bien "por las niñas". Días más tarde el formalizó una denuncia ante la Jefatura Superior de Policía por secuestro, e inició los trámites de divorcio. Una circunstancia que dos años después, dijo el declarante en sala, no ha podido cumplimentarse debido a una denuncia por supuestos malos tratos que ella presentó contra el y que, finalmente, quedó archivada. El padre señaló que llevaba dos años sin ver a su hija, y que no había querido ir al Peñón a buscarla porque era consciente de que "había una denuncia contra mi" en Gibraltar. El hombre, que dispone de la doble nacionalidad hispano británica y que tiene también la documentación que le acredita como residente en los terrenos de Ultramar británicos, negó que esa denuncia fuera por su presunta vinculación con la aprehensión de 400 kilos de cocaína a bordo de un velero, y cuya causa se instruye en un juzgado de  La Línea de la Concepción.

El testimonio de la hija mayor de la pareja resultó ser clave. La chica -17 años en la actualidad- afirmó que si había mantenido contacto con su hermana "a escondidas de mi madre", y que esta llevaba una doble vida sentimental. De hecho "cada vez que discutía con mi padre, nos llevaba a un hotel". En habitaciones separadas; en una las niñas, en otra la madre con un hombre. "Una de las veces, entramos a su habitación y la vimos desnuda, en el suelo y masturbándose con ese hombre delante", afimó la chica entre lágrimas. Había también alcohol, que le fue ofrecido.

Señaló que ella misma se encuentra "en tratamiento psicológico", que su rendimiento educativo se ha visto afectado y que de momento no quiere saber nada de su madre "porque me ha hecho mucho daño". Si señaló que tanto ella como su hermana estaban escolarizadas en el 'San Daniel' y que sabía que su hermana estaba yendo a un colegio británico, pero que desconocía si maneja lo suficientemente el idioma de Shakespeare como para tener éxito educativo. La hermana pequeña le enviaba mensajes "siempre a escondidas de mi madre", en los que les contaba que la acusada se había quedado de nuevo encinta (tiene un bebé de ocho meses) y que la denuncia que constaba contra el padre en el Peñón es por malos tratos, que ella afirmó no haber presenciado nunca. Según la hija, se trataba de una argucia para que el hombre fuera detenido en Gibraltar y a la adolescente quitarle los documentos. Ella misma había tratado, en varias ocasiones, de mantener un encuentro en La Línea pero la madre afirmaba que no saldrían de Gibraltar. Incluso, la pequeña afirmó que las hermanas de la madre hacían rituales de brujería.

Su madre y su hermana residen en Gibraltar "en casa de mi abuela", mientras que en Ceuta "tenemos nuestra casa, y mi hermana ha dicho siempre que quería venir" a vivir con ellas. Tras varios recesos, y antes de que declarasen tanto la otra menor como la madre, los abogados y el ministerio fiscal llegaron al citado acuerdo, que incluye además el pago de las costas judiciales. Ambas menores quedan, desde hoy, bajo custodia paterna. La pena de prisión no se aplicará, a condición de que la madre no vuelva a delinquir, puesto que la mujer carece de antecedentes penales. De no haberse aceptado, según fuentes jurídicas, la gibraltareña habría ingresado en prisión hoy mismo.

La acusada de raptar a su hija se declara culpable para eludir la cárcel