lunes. 24.06.2024

"Me he enterado antes por las redes sociales que por los cauces oficiales". Nos estamos acostumbrando demasiado a escuchar esta frase: en políticos, sindicalistas, periodistas... Y también en el gremio de los loteros. A Navil Segovia le ha ocurrido esto en las últimas horas: "Cuándo venía para la administración esta mañana, me estaba llamando la gente para felicitarme", comenta.

Su administración de lotería, su "kiosko" -como el mismo dice- es la que lleva toda la vida en la Plaza de Azcárate. Una administración que el mismo gestiona tras que lo hicieran en su familia, y que ayer dio un número del primer premio de la Lotería Nacional. "Son 300.000 al número, 30.000 al décimo. Yo he vendido uno de estos".

No tiene "ni idea de quien es el ganador o ganadora. Son números de terminal, que prácticamente se venden en todas las administraciones, salvo en dos o tres y es muy difícil" seguir el rastro. Es una cantidad que no va a permitir a nadie jubilarse ni llevar un enorme tren de vida, pero que seguramente le saque de más de un apuro o le permita acumular un 'colchoncito'

Sin embargo "no es tan complicado que llame la gente, que venga, pero más que para comprar para curiosear" sobre quien es esa persona. No es por tanto real del todo que donde sonríe la suerte aumenten las ventas.

Tampoco hablamos del primer premio en la historia de la administración. "En los últimos tiempos, hemos dado un Joker de la primitiva, con 10.000 euros. También hemos dado premios de Navidad, quinielas, Lotería nacional", recuerda  mientras los curiosos empiezan a merodear su local. Esta entrevista tiene lugar pocos minutos después de las 09.00 de la mañana.

 Minutos después, llega Tomás: el hombre al qué todos queremos darle trabajo cuando compramos lotería, puesto que es el encargado de llevar los cartelitos  acreditativos del premio al local donde se ha expedido. Un cartelito que Navil Segovia luce con orgullo, con la franca sonrisa que le caracteriza desde niño y con las hechuras de ese campeón ciclista que fue en varias carreras en su adolescencia.

La administración de Azcárate amanece de la mejor manera: con un premio de 30.000 euros