lunes. 24.06.2024
ENTREVISTA

Alfredo Fraile: “Julio Iglesias nunca tuvo 3.000 amantes”

No es precisamente el caso del famoso que no puede evitar ir al supermercado sin ser reconocido. Sin embargo, si es parte de “culpa” suya la fama mundial de Julio Iglesias o Silvio Berlusconi; haber sido asesor de campaña del ex presidente Suárez o confesor de las debilidades de Felipe González. Alfredo Fraile habla, desde Miami, sobre su interesante trayectoria profesional.

  

PREGUNTA: Conseguidor, manager, amigo... Ante todo, ¿qué es, cómo se define Alfredo Fraile?

 

 

Me considero un trabajador que ha tenido distintos jefes en cada momento, y, por tanto, diferentes trabajos en cada uno de ellos. He hecho de todo un poco. En efecto, conseguidor, manager o amigo.

 

¿Cómo empezó en esto?

 

Mi padre era operador de cámara y llegó a ser productor de cine. Produjo todas las películas de Manolo Escobar, y otras de Sergio Leone como “El Bueno, el feo y el malo” o “La muerte tenía un precio”. De hecho, el desierto en el que se rodaron estas películas se conoce como “El desierto del Fraile”, ya que él lo compró. Julio Iglesias, conocedor de esto y compañero mío de colegio, entabló amistad con mi hermana y conmigo, hasta que al final comencé a representarle.

 

No me resisto a hacerle una pregunta. La leyenda de las 3.000 amantes de Julio Iglesias es, eso, leyenda ¿no?

 

Eso es leyenda. Julio no tuvo nunca 3.000 amantes, ni la mitad, ni menos de la mitad. La historia surge de una libreta que tuve yo en la que se mezclaban nombres con teléfonos y direcciones de contactos de trabajo. De ahí surge todo.

 

Me da la impresión de que ustedes fueron uña y carne pero ahora mismo la relación no es buena o directamente no es...

 

Aprendí mucho alrededor de él: fueron quince años al lado suyo, viviendo muchas cosas a su lado. Yo he dormido más noches con Julio Iglesias que con mi mujer. Llegó el momento en que, o me divorciaba de Julio, o me divorciaba de mi mujer. Tengo seis hijos, de los que solo pude ver nacer a tres por estar con compromisos profesionales, por tanto, la primera opción era la más fácil. Y en efecto, la relación no es.

 

Usted creo que fue testigo de la ruptura entre Iglesias y Preysler....

 

Llegamos del Mundial de Argentina 78, tras una serie de conciertos, y veo a Isabel Preysler. Le pregunto si les pasaba algo a los niños y me dijo qué no, que sólo quería hablar con Julio. Yo me alejé y me fui a recoger las maletas. A los dos minutos, Julio me pidió que me llevara sus maletas a mi casa. Isabel estaba al tanto de muchas infidelidades, y decidió poner punto final: no fue un acto casual ni momentáneo, pero se precipitó en el aeropuerto. Julio, en efecto, fue a su casa a ver a sus hijos y esa noche durmió en la mía.

 

En 1986, Adolfo Suárez le llama para dirigir su campaña. Si no tengo mal entendido, lo primero que hace es fichar un psiquiatra y obligarle a quitarse la chaqueta ¿por qué?

 

No fue Suárez directamente, sino Rafael Ruiz, un amigo en común. Me dijo que, si yo había conseguido que Julio Iglesias vendiera millones de discos, tenía que conseguir que el CDS lograra millones de votos. Había un problema en aquella campaña: la excesiva imagen institucional de Suárez, que seguía recordando al 23 F. Así que formé un equipo en el que había de todo -comunistas, centristas, gente de derecha, más de derechas, nacionalistas, socialistas- y entre ellos, efectivamente, un psiquiatra. En cuanto a la chaqueta, al principio le sentó mal, pero lo que le propusimos es que se la quitara, que saliera a la calle, que hablara con la gente. Hicimos una campaña muy buena y logramos que el CDS lograse los resultados que consiguió.

 

Los hombres de Estado también sufren depresión. ¿Es cierto que Felipe González le llamó, en 1989, para decirle que iba a dimitir? ¿Por qué?

 

No, no me llamó Felipe González. Pero si un amigo en común para comentarme que Felipe pasaba una especie de crisis personal y que tenía pensado presentar su dimisión. Cosa que, efectivamente, no se produjo. Por cierto, nunca trabajé para él.

 

Una curiosidad. ¿Cómo llega a ponerse en contacto con usted Silvio Berlusconi? ¿Estaba usted en “la cocina” de lo que fue Forza Italia? ¿Cómo es Il Cavaliere en la intimidad?

 

Tras acabar mi relación con Julio Iglesias, yo estaba trabajando en varias cosas cuando Valerio Lazarov me llama un día y me dice que tiene que hablar conmigo. Me dijo que estaba trabajando para un empresario italiano que quería abrir un canal de televisión en España y qué me había recomendado. Trabajé para Silvio Berlusconi hasta su entrada en política. Puedo decir que es el mejor jefe que ha tenido nunca: atento, comprensivo. No daba broncas, sino ánimos, cuando las cosas iban mal. Siempre hubo apoyos, nunca reproches. Fue un honor y una suerte trabajar para él.

 

¿Repetiría todo esto?

 

Tal vez no

 

Un abrazo

 

Muchas gracias

  

Alfredo Fraile: “Julio Iglesias nunca tuvo 3.000 amantes”