miércoles. 19.06.2024

"La patria, posiblemente, es como la familia: sólo sentimos su valor cuando la perdemos". Esta frase del escritor francés Gustave Flaubert puede definir perfectamente el sentimiento de tantas personas que, por tantas circunstancias como podamos imaginar, un día tuvieron que marcharse lejos de sus hogares para emprender el proyecto vital fuera del lugar donde nacieron. Es el caso, por ejemplo, de dos hombres. Antonio y Andrés. El primero nació en Lisboa, residió en Ceuta y murió en Padua; es el caso de canonización más rápido desde su fallecimiento -352 días- y es venerado en muchos países del mundo. Andrés, qué sepamos, no va camino de ser doctor de la Iglesia, pero también ha seguido parte del camino vital de San Antonio; de Ceuta a Padua.

A Andrés Quiroga lo que le lleva a Italia es el amor. Como tantos otros ceutíes de su edad, en torno a los ochenta años, se 'embarcó' para ganarse unas pesetas. Eran aquellos años sesenta en los que un carguero llegaba al esplendoroso puerto de la Ciudad, reclutaba marineros para ir al otro confín del mundo a llevar o traer cajas de televisores, colonias, whisky o lo que fuera menester para volver a los meses con un remanente curioso para la época. Andrés, como otros tantos, encontró un motivo para quedarse en la localidad italiana: una mujer con la que lleva casado seis décadas, y con la que ha formado una familia de la que no duda en presumir. "Mi hija Cristiana, que tiene 56 años y mi nieta, Martina. Tiene veinticuatro años, estudia Biología y es muy inteligente. Ha salido al abuelo", dicie burlón mientras un brillo especial le aparece en la mirada. El brillo con el que los padres solemos presumir de nuestros hijos.

Andrés Quiroga observando la Iglesia de África / Dani Hernández
Andrés Quiroga observando la Iglesia de África / Dani Hernández

"Desde entonces he hecho de todo. Mi mujer tenía una fábrica de pieles, pero nunca me gustó depender de los demás para comer. Así que estuve trabajando como contable en una fábrica de cafés durante muchos años, y mi último trabajo fue totalmente opuesto: en un hospital, como enfermero, atendiendo a minusválidos", recuerda. "Me jubilé quince días antes de que naciera mi nieta, para poder acompañarla y verla crecer", confiesa.

Hace, pues, casi un cuarto de siglo que Quiroga se dedica "a andar veinte kilómetros diarios". Sin embargo, hubo un momento en el que tuvo que dejar de hacerlo. En 2020, semanas antes de que Pedro Sánchez hiciera lo propio en España, el primer ministro italiano Giuseppe Conte comparecía para anunciar una decisión histórica: Italia quedaba confinada. "Empecé a pensar que, tal vez, nunca volvería a ver mi Ceuta", confiesa en la Plaza de África seis años después de su última visita.

Un lugar que ha elegido el mismo para la entrevista. "Es que yo nací ahí, esa era mi casa", dice señalando el Convento de los Trinitarios. De ahi a Fuente Caballos, donde una casualidad quiso que no perdiese a toda su familia al reventar una tuberia: quince días después de vender la casa familiar, el desague de un matadero cercano cayó sobre la casa donde habían vivido el, su madre y hermanos. "Tardaron dos días en sacar el cadáver de aquel pobre hombre", un policía que adquirió la vivienda.

Padua "es una ciudad muy bonita. Es más antigua que Roma, qué conste", nos dice. Es el único ceutí residente en Italia al que ha conocido. "He conocido españoles casados con italianas, españolas con italianos, pero todos de Madrid, Barcelona o Málaga. De Ceuta, el único al menos en la zona soy yo", dice. Nos consta que lo hace notar: en sus redes sociales cuelga cada determinado tiempo una fotografía en la que en un balcón alargado lucen dos banderas: las de España y Ceuta.

Balcón de la casa de Quiroga, en la localidad italiana de Padúa
Balcón de la casa de Quiroga, en la localidad italiana de Padúa

No hay más ceutíes en Padua, pero si los hay que conocen la casa de Andrés. "Carlos Orozco, que va ahí todos los años. Siempre me reúno con el. Ayer estuve viendo la ermita y es muy bonito como ha quedado: hay salas para conferencias, para leer.. Me ha dicho que lo ha inaugurado Juan Vivas. Ha quedado muy bonito" . Como curiosidad: "es la primera vez que voy a la Romería, y a todos los actos". "Espero no tardar seis años en volver, y que no haya una pandemia de por medio", nos dice guasón cuando se despide. Al día siguiente partirá hacia Italia. Hacia Padua. A ese lugar al que llegó siendo un niño, y en el que se ha convertido en el 'embajador' ceuti donde reposan los restos de San Antonio.

Andrés Quiroga: 'embajador' de Ceuta donde descansa San Antonio