sábado. 24.02.2024

Escribía un afamado comparsista gaditano, Joaquín Quiñones,  un homenaje al burro, en el que lamentaba que nos fuera la vida como nos va con tanto sobresaliente y señalaba que, a fin de cuentas, "al más grande de este mundo, lo llevastes en tu lomo cuando entró en Jerusalén". Por ello, la Pollinica tiene un cierto aroma de ternura: ver abrirse las puertas de Manzanera cada mes de abril no es solo ver una imagen en la que un Jesús de Nazaret aún vigoroso entra en Jerusalén a lomos de un pollino, como aquel otro "pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos". Es ver nacer la Semana Santa, en la que todo el mundo sabe que la cosa acaba más o menos como el cartel más polémico que se recuerda en años. Pero también es por esa característica que tienen las hojas del calendario. Envueltos en nuestro día a día, tal vez nos vayamos dando cuenta de como pasa el tiempo cada vez que, por ejemplo, se escucha la primera 'levantá' en la Avenida de Otero. Cada vez que suena un pito de carnaval, una castañuela en Feria, un pandero por Navidad. "¿Otra vez?", nos  preguntamos. Otra vez. Y que sean....

Imagen de la Virgen de La Palma/ Dani Hernández
Imagen de la Virgen de La Palma/ Dani Hernández

Ocurre que la Pollinica no es el único titular de la Hermandad de Manzanera. Hoy no es el nazareno que cabalga camino de una muerte segura el que sale a media tarde desde la Capilla de San Bernabé, sino la advocación mariana que codenomina a la coqueta parroquia de Otero: la Madre de Dios de La Palma. Y lo hace en conmemoración de su centenario, con ese aire y carisma que tienen las cofradías de barrio, para peregrinar por todas las iglesias de Ceuta.

 

El primer punto, la Iglesia de África, engalanada en su puerta con un mosaico de colores para celebrar el centenario de la Pollinica. La historia es caprichosa: ambas cofradías están, oficialmente, hermanadas. La de la Plaza de África y la de la Avenida donde, según la leyenda, alguien oteó la imagen de la virgen venida desde Portugal. El Otero de nuestra señora, y no al revés, como dice la denominación de la vía. El caso: ocho hombres, en distintos turnos, llevan a la virgen en parihuelas. Mañana, traslado hasta El Valle, en otro particular giro histórico: esa es la parroquia más antigua de Ceuta. Y el domingo, a Los Remedios, sede de una de las cofradías más antiguas de la ciudad. No solo a través de ellas, por supuesto, pero la historia de Ceuta puede contarse a través de la de sus hermandades.

Del barrio al resto de Ceuta: peregrinación de una pasión centenaria