domingo. 16.06.2024

Vivimos -casi no hace ni falta explicarlo- en una sociedad con un ritmo frenético. Desde que comenzamos el día hasta que lo terminamos, afrontamos una tarea detrás de otra con la sensación de que, si cada jornada tuviese 30 en vez de 24 horas, tal vez nos seguiría faltando tiempo.

Ello provoca estrés, ansiedad. Nos hemos vuelto autoexigentes: algo que por definición y sin entrar en el terreno de los excesostpuede no malo, pero la sensación de que necesitamos parar y respirar con calma es cada vez más común. Conscientes de ellos, buscamos esas válvulas de escaape en cuestiones que nos pueden parecer simples pero que, precisamente por ser sencillas, nos parecen maravillosas. Aquellas pequeñas cosas, que cantaba el último Premio Convivencia....

Isabel Ferrer / Juanjo Coronado
Isabel Ferrer / Juanjo Coronado

Precisamente, en la Fundación que a principios de año premiaba a Joan Manuel Serrat, esta jornada de lunes se realiza un taller de kolams y mandalas. Lo imparte Isabel Ferrer, una alicantina residente en Marbella pero que conoce bien Ceuta "desde hace muchísimos años". Ferrer se encontraba, también, en ese punto de agotamiento que mencionábamos en el anterior párrafo. Pero fue un viaje a la India, uno de los países más místicos del mundo, lo que le cambió la vida.

Las flores, un elemento principal en la actividad/ Juanjo Coronado
Las flores, un elemento principal en la actividad/ Juanjo Coronado

 El arte meditativo "lo aprendí en la India y es una un proceso creativo en el que la importancia, que es lo que le voy a explicar a los asistentes, es el proceso más que el resultado. Los resultados suelen ser muy bonitos, pero el que aprendan los motivos por qué se hacen este tipo de trabajos en la India es lo que yo quiero. Entonces, la meditación puede ser la que conocemos todos, que es bastante pasiva, y luego la meditación puede ser activa. Y una manera de hacer una meditación activa es creando, pintando, bailando... En este caso, vamos a aprender Kolam, que es una tradición de la India en la que se hacen diseños con arroz en el suelo. Los más antiguos son de hace unos 600 años. Es decir: es una tradición muy establecida en la India, pero la manera de ejecutarlo se está perdiendo".

Dos de las asistentes, a punto de empezar la actividad / Juanjo Coronado
Dos de las asistentes, a punto de empezar la actividad / Juanjo Coronado

Entonces "no importa el destino sino el viaje", concluye. "El proceso es esa conexión interior que vamos a hacer en los dos talleres. Vale. Y yo creo que la gente lo disfruta mucho porque es una manera distinta. No estamos haciendo manualidades, estamos haciendo meditación y esa es la diferencia". Además "ya me están comentando la posibilidad de hacerlo para grupos de ciudadanos con algún tipo de minusvalía o discapacidad, que creo que es muy interesante, tanto psíquica como física" Una "de las cosas que a veces se produce en el proceso es la frustración,  porque estamos más obsesionados con el resultado y eso es lo que vamos a aprender a cortar la frustración. Y no es lo mismo gestionar la frustración en un grupo con unas características especiales que con otras, porque a lo mejor necesitan una explicación especial, un proceso más suave. Por eso, en general está abierto a todo el mundo, a determinados grupos. Conviene adaptarlos, hacerlos...".

Cuando el viaje importa más que el destino...