La defensa del presunto asesino dice que la familia de la fallecida no ingresó a su cliente enfermo por no perder su sueldo
La abogada Inmaculada Güil reiteró por enésima vez durante su informe final la versión de que su cliente está enfermo e insistió que el disparo mortal lo realizó la hija. Pide la absolución o importantes atenuantes en caso de que recaiga condena
“Dije que había una verdad oculta, que se la íbamos a contar (…) hemos demostrado cómo se producen los hechos, lo hemos demostrado al detalle”. Muy convencida -a pesar de hacer aguas su defensa a lo largo del juicio- la letrada Inmaculada Güil repitió en su informe final la versión que lleva vendiendo durante todo el juicio por el crimen de Parques de Ceuta: Que su cliente, el policía local A.G.D., padece de enfermedades mentales graves y que fue su hija y no él quien disparó mortalmente a María Ángeles Lozano el 14 de febrero de 2022 en su domicilio de Parques de Ceuta. Pero incluso llegó más lejos en su huida hacia adelante y llegó a afirmar que su cliente en pleno brote, que debía ser ingresado, no fue llevado al hospital porque la asesinada y su familia temían perder su sueldo de agente municipal.
La letrada insistió en un larguísimo y lento relato ya pasadas las ocho de la tarde en dibujar a su cliente como un enfermo mental diagnosticado al que su hija y mujer pusieron en una situación límite, que nunca buscó. Aquejado según ella de bipolaridad, un trastorno delirante y otro relacionado con el consumo de alcohol, entró sin comerlo ni beberlo con la pistola reglamentaria cargada, con una bala en la recámara y sin seguro en la cocina del domicilio, donde estaba su mujer. “Iba a guardarla en la caja fuerte, pero su mujer le llamó”, subrayó la letrada.
A partir de ahí, la línea de defensa se basa también en sembrar dudas sobre la hija. “Mintió”, aseguró la abogada, que prosiguió su informe indicando la hija de su cliente padece de ansiedad y bipolaridad -este último extremo nunca confirmado por nadie-. Bajo ese pretexto y siempre según Güil, la menor, perturbada por esas dolencias psiquiátricas que supuestamente padecía, se abalanzó sobre él, ocasionándose dos disparos. La letrada considera que es el segundo -el que achacan a que la niña de 17 años llega a quitarle el arma a su padre- el que impacta en Lozano quitándole la vida.
Esta insistió al jurado en que vean la reconstrucción del crimen que realizó el experto José Jiménez Planelles. Todo después de que el mismo perito de la defensa reculara en sala sobre sus postulados ante la evidencia aportada por expertos de la Policía Científica. Estos negaron que sus teorías pudieran ser correctas o al menos comprobables de manera fehaciente.
Por supuesto, para la abogada no hay ni malos tratos, ni violencia de género ni nada que se le parezca. Las periciales “independientes” son las que nos dicen la verdad, llegó a aseverar, refiriéndose a los dos televisivos peritos contratados y pagados por su parte: “Cobro hasta por respirar”, dijo uno de ellos, el doctor José Cabrera y Forneiro -que hizo pericia de todo lo humanamente peritable- durante su primera intervención en sala.
Cegada en una batalla por sacar libre a A.G.D. su representante legal hizo hasta una hipótesis sobre por qué no se ingresó al hombre cuando este sufrió un brote psicótico pocos días antes del suceso. “Fue por dinero. No querían perder el buen dinero que gana como policía local. No culpo por esto a María Ángeles (Lozano), sino a su hermana y a su cuñado”, afirmó.
La letrada pretende lograr la libre absolución de su cliente, ya sea porque no se le considere autor del disparo o porque se entienda que tenía sus capacidades mentales completamente anuladas. En caso de no lograrlo, la defensa interesa atenuantes de la condena por colaboración con la justicia en su máximo grado, uno de confesión y otro por dilaciones indebidas, entre otras no citadas este miércoles en la sala.
Acabado el turno de la abogada de A.G.D. el juicio se dio por concluido. Será el viernes cuando el jurado popular se encierre a deliberar, determinando posiblemente ese mismo día si el hombre es o no culpable. Luego la sentencia quedará en manos del tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz.