martes. 27.02.2024

 

 

En 1953, Ward Greene escribía una novela que llamó la atención de la factoría Disney. Contaba la historia de amor entre dos perros, uno callejero y otra de compañía, que no dejaba de ser sino una metáfora sobre el amor más allá de clases sociales. La fábrica de sueños hizo, una vez más, magia: unos bocetos elaborados a mano -cuando el cine era mágico y artesanal a la par- para dejarnos algunas escenas memorables del cine de animación. El plato de spaguettis más famoso de la historia del séptimo arte, aquel que propiciaba el beso entre Golfo y Dama.

 

La Dama y el Vagabundo sigue siendo, 65 años después, un clásico que enternece y llama la atención a pequeños y mayores. Pero no sólo en la comodidad del hogar, de la copia remasterizada con sonido envolvente. También en el teatro, en las tablas.

 

Da igual que sea en un pueblo de Madrid -función de este sábado- o en las Fiestas Patronales de Ceuta. Teatro, vestuario, comedia; al más puro estilo de las entrañables compañías de titiriteros que, como cantó el mejor cronista sonoro de nuestro país van "de aldea en aldea", con el mundo por patria, precisamente, como un vagabundo.

 

Pepe Ferrer, un amable director de escena, nos tranquiliza ante la pregunta de si la magia de la interpretación claudicará ante las nuevas tecnologías. "Honestidad", nos dice. "Cuando hay de eso en un escenario, niños y mayores se entusiasman". Eso es lo importante. Que quede la semilla de la magia, de tener a seis actores y actrices cerca, a unos palmos. El gusto por el directo, la cultura en general,  es la semilla a regar, lo que debe quedar. "La dama y el vagabundo", como cantaba el 'bardo del Poble Sec' -Joan Manuel Serrat, para despistados- guardarán los chismes al caer la noche y, tal y como vinieron, seguirán su camino...

El plato de spaguettis más famoso de la historia del cine hace las delicias en el...