Fallece Alfonso González Ojeda, hijo de uno de los escoltas de Sánchez-Prado
Hijo del escolta de Sánchez-Prado, fue un referente en la defensa de la memoria histórica en la ciudad
Ceuta despide hoy a Alfonso González Ojeda, fallecido a los 95 años de edad, y con él, a una de las figuras más queridas y constantes en la lucha por la memoria democrática. Su compromiso con la verdad, la justicia y ha dejado una huella imborrable en la conciencia colectiva de la ciudad.
Un legado de dignidad y memoria
Alfonso González Ojeda era hijo de Prudencio González Martín, uno de los siete escoltas del alcalde republicano Sánchez-Prado que fueron fusilados el 10 de enero de 1938. Su padre, junto a sus compañeros de la Policía Local, fue asesinado por su lealtad a la legalidad republicana, convirtiéndose en una de las muchas víctimas de la represión.
Desde entonces, Alfonso llevó consigo no solo la carga de esa pérdida, sino también el orgullo de un legado de lucha y dignidad. Lo hizo con perseverancia, sin odio, pero con firmeza, defendiendo la memoria de su padre.
Presente en cada homenaje, pese a los años y la salud
A lo largo de su vida, Alfonso González Ojeda se convirtió en un símbolo de la memoria histórica en Ceuta. A pesar de la edad y los achaques, cada 14 de abril, día de la proclamación de la Segunda República, acudía puntual al Cementerio Civil. Allí, frente a la fosa común, depositaba flores en recuerdo de los hombres y mujeres fallecidos, incluido su padre. Su presencia era un gesto que honraba no solo a los caídos, sino también a toda la ciudadanía que no olvida.
También cada 10 de enero, sin faltar uno solo, acudía al monumento al alcalde Sánchez-Prado, donde una placa recuerda a los escoltas ejecutados. Con humildad y determinación, dejaba flores junto a la estatua, manteniendo vivo el nombre de Prudencio González Martín y de los demás compañeros asesinados.
La lucha por la memoria democrática en Ceuta
Alfonso González Ojeda fue mucho más que un testigo del pasado: fue un activista por la verdad histórica. Su ejemplo rompió silencios e inspiró a generaciones más jóvenes.
Su constancia en los actos de homenaje, su cercanía humana y su defensa serena, pero firme de los valores republicanos, lo convirtieron en un referente para asociaciones, familiares de represaliados y ciudadanos comprometidos con los derechos humanos.
En tiempos donde la memoria histórica sigue siendo objeto de debate y de intentos de banalización o negación, Alfonso representó la resistencia de la dignidad frente al olvido, la luz que se niega a apagarse mientras haya injusticias sin reparar.
El último adiós
El funeral de Alfonso González Ojeda se celebrará este martes 22 de julio a las 10.00 de la mañana en el Cementerio de Ceuta, donde sus restos serán incinerados. Será una despedida íntima y emotiva, pero también profundamente simbólica: en el mismo lugar donde él rindió homenaje a los suyos durante décadas, ahora recibirá el suyo propio.
Alfonso ha sido, es y será parte de la historia viva de Ceuta. Su compromiso con la verdad y la justicia permanecerá como ejemplo para quienes creen en una sociedad más justa y con memoria. Sus compañeros, familiares y toda la comunidad democrática de Ceuta no lo olvidarán jamás.