miércoles. 21.02.2024

En el horizonte del Día Mundial del SIDA, el enfoque sobre esta enfermedad sigue siendo una prioridad a pesar de su invisibilidad en muchos ámbitos. La realidad es que el VIH continúa siendo una preocupación de salud pública que requiere mayor concienciación y acción colectiva.

Ceuta, como cualquier otra ciudad, encara una realidad que trasciende el cotidiano ajetreo de sus calles. El SIDA, una presencia que ha marcado generaciones, ahora se entrelaza con los aullidos del COVID-19, que aún resuenan recordando los tiempos turbulentos que han sacudido al mundo.

En tiempos de emergencia, el recuerdo de la aparición del VIH surge con fuerza. Enfrentarse a esta enfermedad, que ha cobrado vidas y marcado a comunidades enteras, demanda más que nunca la solidaridad y el fin del estigma. Los pacientes con VIH, de sistema inmunológico frágil, se vuelven más vulnerables en la tormenta del COVID-19.

Desde ONUSIDA se clama por un aumento en la atención y los recursos destinados a los pacientes con VIH, quienes necesitan servicios médicos, pruebas y medicamentos continuos. El estigma, como una sombra persistente, se cierne no solo sobre los afectados, sino también sobre grupos marginados como drogodependientes, homosexuales y trabajadores sexuales.

Las cifras revelan una dura realidad: la prevalencia de infecciones de transmisión sexual en España, 4 de cada 1000 personas con infección por VIH y un aumento en jóvenes afectados. ¿La clave? La prevención, la concienciación y la atención médica, señalan los expertos.

El II Plan de actuación frente al VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual en Ceuta, aprobado en 2015, se erige como un faro de esperanza. Su objetivo: disminuir la incidencia y mortalidad relacionada con el VIH/SIDA en la población.

Entre los objetivos prioritarios se encuentran el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, permitiendo un seguimiento detallado de la evolución de estas enfermedades. Esta herramienta esencial brinda información valiosa a las autoridades sanitarias, permitiendo la toma de decisiones adecuadas para el control y la prevención.

La Consejería, en colaboración con diferentes instituciones y entidades, ha ejecutado acciones concretas y efectivas. La difusión de información y la sensibilización sobre conductas de riesgo en la población general y grupos específicos, como usuarios de drogas o hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, son claves en la estrategia.

Además, la publicación periódica del Boletín Epidemiológico de la Consejería de Sanidad y Consumo ofrece una radiografía actualizada de la situación, proporcionando datos vitales para la evaluación y mejora continua de las políticas de salud pública, aunque no se encuentran publicados en la página de la ciudad los boletines posteriores a 2018.

Ceuta, un lugar donde la conciencia colectiva se entreteje con el devenir de dos pandemias, invita a la reflexión y la acción. En la lucha contra el VIH y el COVID-19, el conocimiento, el cuidado y la compasión se vuelven armas esenciales, un conocimiento fundamental para la prevención que se puede consultar en este enlace.

El SIDA y COVID-19: Voces de Conciencia desde las Calles de Ceuta