El SMC denuncia que la ciudad autónoma sigue con un solo psiquiatra en activo, sin atención a menores y con derivaciones forzosas a la península como única salida. Reclama una auditoría independiente para conocer la magnitud del colapso asistencial.
INGESA niega la crisis y carga contra asociaciones y profesionales
El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha respondido con contundencia al último comunicado emitido por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA). Según el sindicato, la institución niega la crisis en salud mental, lanza acusaciones contra asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios y el propio colectivo médico, y oculta la realidad con comunicados que califican de propaganda.
El SMC rechaza de plano las afirmaciones de INGESA y asegura que la situación en Ceuta es crítica: un único psiquiatra en activo para toda la ciudad, ausencia total de atención a menores y derivaciones constantes a la península como única alternativa para pacientes con trastornos graves.
Datos que evidencian el colapso
El sindicato aporta una serie de hechos que describen la magnitud de la crisis:
- Cientos de consultas canceladas en los últimos meses.
- Pacientes sin seguimiento ni tratamiento actualizado.
- Menores con TDAH y TEA desatendidos durante meses, sin un psiquiatra infantil disponible.
- Una denuncia formal ante la Fiscalía presentada por la Asociación TDAH.
- Traslados a la península de pacientes con esquizofrenia y brotes psicóticos, ante la falta de cobertura local.
- Sustitución de psiquiatras por psicólogos, ignorando que se trata de perfiles profesionales distintos.
- Más de 40 días sin cobertura presencial, hasta la incorporación de un único especialista el pasado 1 de septiembre.
Para el SMC, estos hechos son incuestionables y desmienten cualquier intento de normalización que, afirman, pretende difundir INGESA.
Menores, los grandes olvidados
Uno de los puntos más críticos señalados por el sindicato es la falta de atención a la salud mental infantil. La Asociación TDAH de Ceuta ha denunciado en reiteradas ocasiones la desatención sistemática a los menores con este diagnóstico y con trastornos del espectro autista (TEA), llegando incluso a presentar denuncia ante la Fiscalía.
Lejos de responder con soluciones, INGESA ha acusado a la asociación de alarmismo, algo que el SMC considera un ataque “inadmisible” contra familias que solo exigen que se atienda a sus hijos.
Defensa frente a ataques institucionales
El sindicato médico lamenta que INGESA haya elegido “atacar al mensajero” en lugar de reconocer el problema. Según su comunicado, la institución ha rechazado incluso la ayuda ofrecida por el Ministerio de Defensa, que se había preparado para enviar un psiquiatra militar voluntario a Ceuta. La respuesta fue que “no era necesario”, pese a que la propia ministra confirmó la disponibilidad del refuerzo.
“Mentir no es lo que hace este sindicato. Lo que hace es decir la verdad”, subraya el SMC, que recuerda que su misión no es política, sino defender la sanidad pública y a los pacientes que hoy sufren la falta de recursos.
La paradoja de los ingresos psiquiátricos
El INGESA ha defendido que solo existen dos ingresos hospitalarios por causas psiquiátricas, uno de ellos con alta inminente. Para el sindicato, lejos de demostrar normalidad, esta cifra refleja la ausencia de ingresos por falta de especialistas. “Los pacientes no han desaparecido: se están quedando fuera del sistema”, señalan.
Este escenario supone, en palabras del sindicato, “la negación de la asistencia disfrazada de normalidad”.
Reclamación de una auditoría independiente
Ante este panorama, el Sindicato Médico de Ceuta exige la realización de una auditoría externa e independiente que permita conocer la magnitud real del colapso asistencial en psiquiatría. Solo con transparencia y datos verificables, sostienen, se podrá recuperar la confianza de los pacientes y de los propios profesionales.
La organización médica insiste en que su labor es trasladar a la Administración los problemas reales de sus afiliados y de los ciudadanos, no entrar en confrontaciones estériles. “No estamos en guerra, pero sí en estado de alerta”, remarcan, dejando claro que su prioridad es garantizar una asistencia digna y de calidad para todos los ceutíes.
Una llamada urgente a la responsabilidad
Mientras el INGESA publica comunicados, concluye el SMC, la realidad es que en Ceuta hay familias enteras esperando atención, pacientes descompensados sin tratamiento y menores con trastornos mentales sin especialista que los valore.
La organización médica resume el problema con una advertencia clara: en Ceuta no se juega con pelotas, se juega con la salud de las personas. Y eso, recuerdan, no se resuelve con propaganda, sino con recursos humanos, planificación y responsabilidad política.







