miércoles. 29.05.2024

Una casa es algo más que un espacio entre paredes. Algo que puede parecer obvio, hasta el punto de no tener sentido, pero que cobra todo el del mundo a la hora de analizar determinadas variables del día a día. Por ejemplo, la capacidad que tenemos en nuestras casas de combatir temperaturas extremas, tanto en invierno como en verano. Y según la Encuesta de Condiciones de Vida dada a conocer recientemente por el Instituto Nacional de% Estadística, en Ceuta tenemos un problema con este particular.

Y es que en ninguno de los casos, ni invierno ni verano, el porcentaje de hogares de Ceuta con poca capacidad para generar una temperatura adecuada baja del 35%. El INE señala que el 36'6% de los hogares de nuestra ciudad no tiene una temperatura adecuada en invierno, mientras que el porcentaje se eleva hasta el 37% en invierno. El porcentaje supera con amplitud, en ambos casos, a la ciudad con la que siempre se establece la lógica comparación: Melilla. Ahí, el número de hogares que no tienen una temperatura adecuada para el invierno cae hasta el 22'4% y respecto al verano, al 32'4%. Del resto de autonomías, sólo Aragón presenta datos similares a los de Ceuta: 34'1% en invierno y 37'1% en verano. La media nacional se establece en el 27'5% para primavera/verano y el 33'6% para otoño/invierno.

Pero ¿cual es la temperatura ideal y por qué se alcanzan estos porcentajes?. Según definiciones como la del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE -entidad dependiente del Ministerio de Transición Ecológica- la temperatura ideal estaría en torno a los 25/26 grados en verano y en invierno oscilar entre los 21 y 23 por el día y 17/18 de noche. Respecto a la próxima estación estival, IDAE recomienda que la diferencia entre el exterior y el interior de un hogar no supere nunca los doce grados, para evitar así colapsos de temperaturas o los conocidos como resfriados de verano.

Hablamos de calefactores, termostatos o, en el caso contrario, ventiladores o aires acondicionados, bien portátiles o bien fijos. Es decir: productos que encarecen el recibo de la luz, por lo que podemos encontrar en el económico uno de los motivos por el que los ceutíes no alcanzan a poner a punto sus hogares. Estamos hablando de dificultades para alcanzar una temperatura adecuada, no de pobreza energética. Esta es comúnmente definida como "la incapacidad de un hogar de alcanzar un nivel social y materialmente necesario de servicios domésticos de la energía". Es decir, aquellas situaciones en las que la energía en general -televisores, neveras, lavadoras, etc- se convierten en algo inalcanzable para las personas de un hogar.

Uno de cada tres hogares ceutíes no dispone de una temperatura adecuada