jueves. 04.06.2026

La muerte de un bebé de tan solo ocho días ha conmocionado a toda una ciudad, pero sobre todo al vecindario, que denuncia que la tragedia era “una desgracia anunciada”. La noticia ya ha trascendido a nivel nacional y varias televisiones se han hecho eco de lo sucedido, ya que varios vecinos han querido dar declaraciones sobre lo sucedido. 

Los residentes aseguran que durante meses han sido testigos de un ambiente familiar marcado por la violencia, el abandono y la falta de seguimiento institucional. En la vivienda también residía otro menor, de cuatro años, que según los vecinos “andaba en pañales por la calle en plena madrugada”.

“Yo lo veía a las cinco de la mañana, en pañales, andando por la calle. Todo el mundo lo veía, pero nadie decía nada”, lamenta una vecina del bloque. “Esa casa era un sinvivir: peleas, gritos, discusiones todos los días. Yo no dormía. Tenía que vigilar desde la ventana por si pasaba algo. Lo que ha ocurrido se veía venir”, denuncia una vecina que ha querido hablar con este medio. Ante las noches de vigilancia que la vecina ha realizado en su ventada, el origen está en un "puñetazo" y "pintadas en la calle" dirigidas a ella misma. 

La testigo asegura que la madre del bebé y su pareja mantenían una relación conflictiva, con frecuentes intervenciones policiales. “La policía venía, pero no entraban. Tocaban en la puerta y desde fuera. Los servicios sociales tampoco actuaron. Nadie hizo nada, y ahora tenemos un bebé muerto”, afirma indignada.

Según su relato, en la vivienda se acumulaban situaciones de riesgo conocidas por los vecinos desde hacía tiempo. “Había drogas, peleas, niños solos… y todo el mundo lo sabía. Aquí lo sabíamos todos. Pero nadie quería meterse”, sostiene.

“Los servicios sociales y los sanitarios lo sabían, porque todo estaba en las redes, todo el barrio lo comentaba. Pero no actuaron. Si una mujer llama porque su pareja la maltrata, van en dos minutos; pero cuando hay un niño en peligro, nadie se mueve”, denuncia la vecina.

El entorno familiar, explica, había atravesado otras situaciones complicadas: “La madre estaba embarazada, gritaba por la calle, y el niño mayor siempre estaba solo o en la puerta. Era evidente que no estaban bien”, relata la residente, que asegura que “la policía hacía lo que podía, pero no podía entrar sin orden”.

La vecina destaca además el papel del hermano mayor de la madre, “el único que se preocupaba por la familia y por los padres cuando estaban vivos”. “Ese chaval ha cargado con todo, ha cuidado de todos. No sé cómo sigue en pie”, afirma.

La muerte del recién nacido ha desatado una profunda conmoción en la barriada, que pide responsabilidades y una revisión de los protocolos de protección a menores. “Esto no puede volver a pasar. Si los vecinos sabíamos lo que estaba ocurriendo, las instituciones también tenían que saberlo. Y tenían que haber actuado antes”, insiste. 

Los tres detenidos se encuentran prestando declaraciones 

A esta hora, los progenitores y varios testigos del entorno están prestando declaración ante la Policía para aclarar los hechos y definir posibles responsabilidades. El vecindario, mientras tanto, sigue pendiente de la evolución del caso, entre la consternación y la esperanza de que “esta vez no quede en el olvido”.

“Lo veíamos todo y nadie hacía nada”: indignación vecinal por la muerte del bebé de...