lunes. 22.04.2024

No hay guerra que justifique la muerte

Un mundo unipolar es aquel donde dos países se unen para llevar a cabo algún cambio, apoyarse para luchar o solventar problemas, pueden ser países de un mismo continente o de diferentes. Teoría basada en aspectos como la económica, la política y lo social. En el ámbito político se pretende institucionalizar el modelo de la democracia representativa, en lo económico se ha implantado un modelo neoliberal donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo impone, en el ámbito social se están aprovechando de la penetración ideológica de los medios masivos de comunicación para conseguir sus objetivos.

Este mundo unipolar supone la imposición de un sistema capitalista a nivel mundial, cuyo representante principal son los Estados Unidos que están imponiendo su poder por encima de cualquier ley u organización, esto lleva consigo la decadencia de un organismo como la ONU por diferentes situaciones y la principal de ellas la falta de solvencia económica. Este siglo XXI estará marcado por la falta de consenso entre los miembros de la OTAN, un ejemplo claro, las disputas entre Grecia y Turquía, además la reticencia de Macron por catalogar a China como peligro sistemático y alentar una guerra contra Rusia. ¿Por qué tenemos que permitir que dirigentes de otros países nos digan cuando ir a la guerra?

No se debe olvidar que la responsabilidad de nuestra seguridad y defensa como Estado no recae solamente en los que nos gobiernan. Es una tarea de la sociedad en conjunto, comenzando por no apoyar las decisiones ejecutivas de reforzar el poder militar como único medio efectivo de disuasión ante un agresor como Putin.  Lejos de informes triunfalistas donde los medios de comunicación se hacen eco del agotamiento militar ruso, Moscú sabe adaptarse tanto económicamente como industrialmente a una economía de guerra, siendo capaz de evitar el colapso económico tantas veces anunciado, aumentando considerablemente la producción de material armamentístico.

Rusia recibe ayuda militar de países como China, Irán y Corea del Norte, ayuda que le permite recuperarse. Nosotros como ciudadanos soberanos tendríamos que manifestarnos de forma pacífica para dar a entender a nuestros gobernantes que no se utilice el dinero público para financiar la muerte de inocentes, el sonido de tambores de guerra que cada vez suenan con más fuerza en los pasillos del poder. ¿Por qué este despilfarro de dinero cuando en Europa uno de cada cuatro niños se encuentra en riesgo de pobreza?

Una de las preguntas de debemos hacernos es, quién se beneficia del aumento de nuestro gasto en defensa; el todopoderoso Estados Unidos, posee gigantescas corporaciones armamentísticas con magnates que ganan dinero con el sufrimiento, dolor y destrucción de las personas, mientras tanto se vende la guerra como solución única, ignorando que existe otro camino que no es otro que aquel que es construido con dialogo, cooperación y respeto mutuo, un camino que tendría que reconocer que las guerras deben de ser evitables.

Debemos decir basta; basta ya de utilizar el futuro de nuestra sociedad como una moneda de cambio en sus juegos de poder, necesitamos de líderes que inviertan en el progreso de la humanidad y no en la destrucción masiva de la misma.

“No basta con hablar de paz; como sociedad que estamos en proceso de evolución debemos y estamos obligados a creer en ella”.

José Antonio Carbonell Buzzian

No hay guerra que justifique la muerte