lunes. 26.09.2022

El Hijo

Actor de otra generación, puede que no a todos les suene ya el nombre de James Caan, pero el hecho es que ha muerto un icono del cine, en lo atemporal que tiene la palabra cine, con toda su grandeza.

Desgraciadamente, aún diciendo que se trata de uno de los actores protagonistas de El Padrino, muchos serán los que digan “¿Protagonista de qué?” No conocer una de las películas cumbre de la historia ya es más grave, pero el tiempo no pasa en vano. El caso es que, culturícese quien pueda, Caan fue el actor que dio vida a Sonny Corleone, el hijo mayor de Vito en la película de mafiosos más famosa de la historia.

El actor en realidad, y a modo de curiosidad, fue inicialmente seleccionado para hacer los castings de Michael, personaje que finalmente encarnó Al Pacino, y James Caan acabó haciendo de el rudo e impulsivo primogénito. Lo demás es historia, espero que estas líneas despierten el gusanillo de revisionarla o, mejor aún, verla por primera vez, algo que no tiene precio.

A los 82 años de edad, ha fallecido el actor de causas que no han trascendido; “Con gran tristeza les informamos del fallecimiento de Jimmy en la noche del 6 de julio. La familia agradece el amor y las más sinceras condolencias y le pide que continúe respetando su privacidad durante este momento difícil”.

Caan nació en el famoso Bronx de Nueva York, en 1940, en el seno de una familia muy humilde, y tuvo en el mundo de la interpretación una trayectoria de altibajos, con más sin sabores que éxitos, hasta el golpe de fortuna mezclado con perseverancia y calidad profesional que le valió el triunfo finalmente con la película dirigida por Francis Ford Coppola.

En sus inicios, se dejaba ver en televisión, en series como Los Intocables, La hora de Alfred Hitchcock, Ruta 66 o La ciudad desnuda. Debutó en el largometraje con Una mujer atrapada (Walter Grauman, 1964), dando vida a uno de los matones que atormentaba a la mujer del título, y logró su primer papel protagonista en ¡Peligro... línea 7000! (Howard Hawks, 1965), donde se contaba la historia de tres pilotos de carreras y las respectivas relaciones con sus novias. Tras participar en El dorado, el recomendable western de Howard Hawks, junto a Robert Mitchum y John Wayne, Francis Ford Coppola, a quien había conocido durante sus años de universidad, lo reclutó para trabajar en Llueve sobre mi corazón (1969). Tres años más después le llegaba a Caan, también con Coppola, el papel de su vida, que le supuso su única nominación al Oscar, a mejor actor de reparto. El actor comentó a la prensa con respecto a este trabajo: “era el tipo de personaje que había visto toda mi vida en mi barrio”. Tras este rotundo estrellato, James Caan participó en Misery su interpretación más relevante en la década de los 90, justo tras superar una depresión por la muerte de su hermana.

Se casó hasta en cuatro ocasiones, tónica habitual de Hollywood, y apoyó la candidatura de Donald Trump a las presidenciales de 2016 (nadie es perfecto). Una vida de altibajos, intensa, de gloria y sufrimiento, de mucho trabajo y constancia, una vida a la sombra de Marlon Brando y Al Pacino. Descanse ya en paz, Sonny Corleone.

 

JUAN CARRASCO DE LAS HERAS → [email protected]

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