sábado. 24.02.2024

Lo que me echen

Christopher Nolan
Christopher Nolan

No se si será una excentricidad en la era de las plataformas y de la oferta masiva a la carta, pero tengo el placer culpable, y sé que no soy el único, de mironear por las cadenas de televisión y, a veces, quedarme pegado a la pantalla cuando olisqueo de forma inesperada una película que me gusta mucho y me apetece ver y en la que no he reparado en mucho tiempo. A pesar de tener que tragarme tandas de anuncios, a pesar de tenerla disponible en mi plataforma de cabecera e incluso a pesar, aquí ya el colmo de los colmos, de tenerla en propiedad en un cajón en forma de bluray o similar formato doméstico. Te pasan por la cabeza ideas como la suerte que has tenido topándote con ella, o que en un futuro cercano no te vas a acordar o no vas a ver el momento de ponerla en tu reproductor. Carpe diem, aquí y ahora. ¡Zas!, vas y te enganchas a la televisión con interrupciones y con imagen de peor calidad. Y encima te alegra el día…

Esta manera un tanto arcaica de disfrutar del cine que te gusta puede verse como una marcianada con la enormidad de posibilidades de las que uno dispone a poco que tenga acceso a una o dos plataformas de pago (ni siquiera valen demasiado), y que ponen a disposición del consumidor un catálogo mayor del que uno está capacitado e incluso dispuesto para digerir sin perderse de tener una vida a la vez.

Pero, y siempre hay un pero peligroso con las propuestas desaforadas, esta manera de abrir de par en par la ventana inteligente de tu casa al mundo del entretenimiento audiovisual se cobra algún que otro peaje. Por ejemplo, uno ya no se plantea comprarse tal o cual serie o película en el denostado DVD o en el Bluray en vías de extinción, a menos que seas muy coleccionista, se me ocurre que de manera parecida a aquellos que en pleno siglo XXI comprar discos en vinilo. 

Acabamos, pues, poniéndonos a ver “lo que nos echen”, de un catálogo descomunal, eso sí, con la no del todo cierta idea de que elegimos nosotros en un vasto contenido, también, pero no con esa posibilidad de coger tu película favorita, esa que viste de casualidad haciendo zapping aquel día, y poniéndote a verla como todo un evento porque tú lo vales y porque tú y tu estado de ánimo lo habéis decidido así. Puede sonar a idea viejuna, pero la libertad nunca debería pasar de moda. En consonancia con ello, me hago eco de unas sorprendentes declaraciones del director Christopher Nolan hace bien poco, especialmente sorprendentes por tratarse de un realizador que copa portadas de cine hoy, que no puede estar más en la cresta de la ola de la actualidad, y cuyo hermano, Jonathan, es todo un gigante de la producción en streaming, con títulos como la popularísima Westworld. Nolan opina que existe un peligro potencial para los proyectos que sólo se estrenen en plataformas domésticas. “Se corre un riesgo en estos días de que si las cosas sólo existen en la versión de streaming, sean eliminadas”, dijo. "Vienen y van, al igual que las versiones transmitidas en televisión de las películas, así que vendrán y se irán. Pero la versión en video casero o similar es lo que siempre puede estar ahí, para que las personas siempre puedan acceder a ella. Desde la década de los 80, como cineastas, hemos dado eso por sentado, así que ahora tenemos que asegurarnos de que haya una forma de que eso pueda seguir sucediendo, si no es mediante medios físicos", añadió pensando en la búsqueda de una vía alternativa de poder conservar un trabajo cinematográfico en tu propia casa sin depender de la voluntad de alguien que pueda eliminarla del catálogo por un motivo puramente comercial.

Por otro lado, Christopher Nolan explicó que no teme a los cambios en la forma en que las personas viven y consumen las películas y dijo que “la cultura del cine prospera con las innovaciones”. Pero también sabe que “la accesibilidad de tu trabajo” es algo que debe ser protegido. Me uno a la reflexión y añado que nunca está de más analizar las cosas con espíritu autocrítico…

JUAN CARRASCO DE LAS HERAS → [email protected]

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