viernes. 12.04.2024

El año de Berlanga

Si tuviera que elegir, a lo largo de los tiempos, una serie de obras artísticas para definir a España, no dudaría en recomendar a aquel caballero hidalgo que recorría los campos de La Mancha, esos españoles a garrotazos de nuestro sordo más célebre o aquel "Vuelva usted mañana" de Mariano José de Larra. Y del último siglo, me bastan un par de minutos. Aquellos en los que los inocentes vecinos de Villar del Río recorren las calles del pueblo ensayando un pasodoble para cuando viniesen los americanos. Al final de la entusiasta caravana, un hombre mayor con problemas de movilidad y un par de niños se han quedado descolgados del resto, que siguen ensayando para agradar a unos visitantes que pasarán de lejos sin pararse ni diez minutos.

 

Si: Luis García Berlanga, cuyo centenario se celebra en este 2021,  definió mejor que nadie a este país. A la rutina que vence a aquel viejo verdugo que prometía en su juventud que no comería de ese oficio. A la picaresca que llevaba a encerrarse a todos en la cárcel por un contrato con la administración, unos pagos pendientes o una fuga con una amante. A esos dos viejos amigos que, delante de un animal languideciente, se encogen de hombros antes de abrazarse y concluir que absurdo era todo aquello de que la política enfrentase a todo un país al punto de las armas.

 

 

Luchó en la División Azul: unos cuentan que por limpiar la honra de su padre, republicano confeso y otros que por impresionar a una novia que, por supuesto, le dejó. Promocionó su película cuando Eisenhower visitaba España hasta el punto de que los asesores del presidente norteamericano pidieron explicaciones a Franco por esos carteles en los que Madrid daba la Bienvenida a Mr. Marshall sin que se hubiera hablado de ello.

 

Don Luis, un sátiro que presumía de ello, se nos fue en 2010. Fue una pena que no hubiese tenido treinta años menos: desde su muerte, la actualidad política nos ofrece a diario noticias que le hubieran dado para dos o tres guiones. La última: una moción de censura en Murcia (de donde era aquel señor que enamoró a la dulce Ninette) acaba bloqueando la Puerta del Sol y dejando el futuro de la Comunidad de Madrid en manos de las urnas o de los tribunales. Y todo ello, con la que nos está cayendo.

 

Pronóstico: Madrid votará, Ayuso -célebre hasta llegar a la Puerta del Sol por llevarle la cuenta de Twitter al perro de una ex presidenta y condesa consorte- arrasará y el eterno sainete continuará, entre cifras de muertos inadmisibles, con un país que se va por el sumidero y en el que tenemos a ex esposas de toreros como líderes de opinión, a ministros de Sanidad yéndose a hacer campaña en medio de la mayor crisis sanitaria de nuestra historia reciente, la revolución del proletariado predicándose desde un chalet con la Guardia Civil en la puerta, la bandera y los muros como solución a todo y, en fin, a un panorama político que no se por qué nos espanta porque lo hemos elegido nosotros. Hemos metido la imagen del espejo dentro de un sobre y lo hemos depositado en una urna.

 

En cuanto pueda, volveré a ver "El Verdugo", "Plácido" o "Bienvenido Mr. Marshall". Y si es verdad que los jueves toca milagro, al día de mañana le pido que usted se de un paseíto por este rinconcito del mundo del que nos enseñó a reirnos, porque cuesta trabajo tomarlo en serio. Andamos justos de ingenios, maestro.

 

PD: Un once de marzo mas, yo, me bajo en Atocha.

 

El año de Berlanga