viernes. 12.04.2024

Elecciones catalanas: Internet ¿para cuándo?

Andaba Salvador Illa, entretenido el hombre  con sus federalismos asimétricos, sus realidades plurinacionales, su Feria de Abril de Hospitalet y demás cosas de socialistas catalanes cuándo recibió una llamada que le situaba como ministro de Sanidad. Total, una "maría": salvo Ceuta, Melilla y un par de cositas más todo está transferido. Tiró de Filosofía (chupito a quien estuviera esperando el chiste), cogió el puente aéreo y allá que se nos hizo ministro este señor,  con pinta de ser encantador en el trato y bastante educado. Pero entonces,  un chino se comió un murciélago allá donde Cristo perdió el mechero.  "Para una vez que estalla una pandemia, me tiene que tocar a mi", debió pensar en algún momento el ex alcalde de La Roca del Vallés. Creánme que lo entiendo si así fuera, y que no le envidio en absoluto.

 

En estas, Pere Aragonés se quedó en la Placa de Sant Jaume como Bettoni en el Madrid. Total, que hubo que convocar elecciones para el 14 de febrero en Cataluña y allá que Illa cogió el puente aéreo de vuelta. Consejo para emprendedores: dejen aquello en lo que estén pensando y fabriquen urnas, papeletas, jeringas y mascarillas. En España, últimamente, es negocio seguro.

 

 

Concluyo: si a un mitin de Illa van, pongamos 900 personas, no es necesario ser un lince para deducir que como mínimo 890 le van a votar. Lo mismo para Aragonés (inciso: ¿han visto lo que se parece a mi amigo Mussa, el de IU?), Garriga, Fernández, Borrás y todos los candidatos del resto de partidos. Los mismos que nos bombardean con canales de Telegram, Twitter, Facebook, Youtube, etc. Vamos, que si querían que se votase, se conociese su programa y no arriesgar a la población, con tirar de streaming y desarollar un programa informático para votar era necesario. Y no me digan que no es posible: lo digo como acojonado contribuyente que de vez en cuando visita la web de AEAT.

 

Las urnas (legales) nunca pueden ser una mala noticia. Pero con un cuarto del país teletrabajando, otro cuarto en ERTE, otro pendiente de no palmar o no contraer el bicho y el resto entre parado o a punto de ¿hacía falta que autorizaran a la gente a saltarse los confinamientos para ir a los mítines?. ¿Como explicamos que sean llamados como presidentes de mesa,  expuestos durante doce horas con centenares de no convivientes, personas que en muchos casos solo salen para comprar y tirar la basura?. ¿Sacar a enfermos de hospitales para meter una papeleta en una urna?.

Últimamente, tengo una especie de dejavú. Y por si se cumple, y nada me gustaría más que equivocarme,  recordar que una cosa es la autoridad, y otra la auctoritas...

Elecciones catalanas: Internet ¿para cuándo?