martes. 23.04.2024

La adolescencia política

Decía Nuñez Feijoo, presidente de Galicia, en una entrevista en el diario ABC del día 13 de septiembre, que "si en España no tuviésemos una serie de políticos adolescentes a los que les hemos dado un Ferrari de 47 millones de pasajeros y están a punto de estrellarlo, si tuviésemos hombres de Estado, estoy seguro que podría haber un Gobierno de coalición". No sabemos bien si se refería únicamente al presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y a su interlocutor de Unidas Podemos , Pablo Iglesias, o, como se ha interpretado por muchos, a los propios dirigentes del PP nacional y a Ciudadanos.

 

Quería decir el presidente gallego, que un hombre de estado pactaría y no jugaría a ganar unos escaños a costa de la credibilidad de la democracia española y la estabilidad de un gobierno en estos tiempos. Tiempos de declive económico. Tiempos en los que la estabilidad política es clave para frenar una ralentización económica , y que “el bloqueo político supone riesgos y puede frenar algunas inversiones” según reconocía el propio Sanchez ayer ante la ONU en Nueva York.

 

Tuvimos un amago de acuerdo: el propuesto por Albert Rivera, líder de C’s en tiempo de descuento, a 24 horas de la ronda de consultas ante el Jefe del Estado, Felipe VI. Le ofrecía Rivera la abstención de Cs y del PP en la votación de investidura de Sanchez a cambio de un conciso conjunto de propuestas , perfectamente asumibles por los tres partidos constitucionalistas: la ruptura del acuerdo de Gobierno en Navarra, la puesta en marcha de una mesa para una posible aplicación del 155 en Cataluña, el compromiso de que no habrá indultos a los líderes del procés, y un pacto económico, que rebajase los impuestos a familias y autónomos.

 

¿ Quién no estaría de acuerdo con estas propuestas? Pues parece que tanto el PSOE como PP nacional están a otra cosa, al juego electoral, al tacticismo, a arañar un número de escaños en vez de velar sobre la política real, la política de las familias y de las empresas. Es decir, de aquellos que pagan impuestos y generan la prosperidad de este país, España.

 

Decimos que tanto el PSOE como el PP “nacional” porque no es lo que está ocurriendo  precisamente en nuestra ciudad, Ceuta. Aquí, aparentemente porque nadie quiere admitirlo, hay un pacto entre dos partidos opuestos, PP de Ceuta y PSOE Ceuta, con Juan Vivas y Manuel Hernandez a la cabeza, pero con un objetivo similar: la estabilidad de la política local y, no olvidemos, fronteriza, y la fortaleza de nuestra economía .  En Ceuta se ha conseguido lo que no han querido  sus direcciones nacionales, se ha llegado a un acuerdo que ofrece seguridad y que aleja al extremismo sectario que enfrenta a unos contra otros.

 

Es de agradecer a estos dos partidos que den ejemplo a sus mayores adolescentes allí en la calle de Génova y en la de Ferraz, en Madrid. Esperemos, aunque debemos esperar sentados, hasta ya pasadas las próximas elecciones de noviembre,  y más allá cuando se reanuden las conversaciones para la investidura del Presidente del Gobierno, si por entonces han aprendido de Ceuta, de sus menores adultos y abandonan la adolescencia política los cuatro líderes de los principales partidos de este país.

La adolescencia política