miércoles. 29.05.2024

España al fin comienza a demostrar

Ramón Rodríguez/ Archivo
Ramón Rodríguez/ Archivo

Comenzaré con un dato demoledor, en positivo: en los últimos veinte años tanto la energía solar como la eólica han crecido a un ritmo vertiginoso, más rápido que cualquier otra fuente de electricidad, jamás, en la historia. En concreto la primera se ha afianzado como el principal proveedor de crecimiento eléctrico de la humanidad.

Daré algunos datos, no solo uno: recién comenzado el siglo XXI las energías renovables suponían el 19% de la producción eléctrica mundial, en 2023 llegaban al 30%; en este mismo periodo de tiempo, eólica y solar pasaron del 0,2% al 12,4%. Atendiendo a reseñas de Red Eléctrica, en nuestro país, el año pasado, por vez primera, la producción eléctrica proveniente de energías renovables superó el 50% de la generación anual. Pero es que en enero del 24 fue mayor del 51%, en febrero el 59% y hasta hoy día el 65%. Profundizando en el tema, decir que la energía eólica fue la que más electricidad produjo (24,5%). Mientras que sobre la solar fotovoltaica señalar un número, el 28: puesta en servicio de un 28% más de megavatios, junto con una disminución de casi un 28% de las emisiones de CO2, en el 23 con respecto al 22. 

Hemos realizado una somera comparativa España/mundo, ahora nos centraremos en Europa. En la UE el 44% de la electricidad se consiguió a partir de fuentes renovables, en España, ya dijimos que era el 50%. Nos referimos al año 2023. Pero es que la electricidad solar patria es la más competitiva de toda Europa. Y por si eso fuera poco, cabe recordar la Legislación Europea sobre el Clima, en concreto el objetivo 55 del Pacto Verde para 2030: reducir las emisiones de la UE en al menos un 55 % de aquí al citado año, convirtiéndose en una obligación jurídica; frente a eso España se plantea cumplir con uno de los objetivos del Plan Nacional de Energía y Clima (Pnieco): generar el 81 % de la electricidad con energía renovable en el susodicho 2030.

Como todo en la vida es política, no me queda más remedio que subrayar en que medida el oscurantismo inquisitorial del “impuesto al sol” lastró nuestro desarrollo como sociedad y la objetividad del dato siguiente: desde 2018 nuestra transición energética, sin el referido “impuesto”, nos ha convertido en líderes mundiales en la producción de energía solar fotovoltaica. ¿Nos afecta o no las decisiones políticas en nuestras vidas? ¡Tú pasa de la política que ella no lo hará de ti sino sobre ti!

Nos queda aún mucho por andar: la contribución de la “energía limpia” en el sistema eléctrico español nos coloca como el 7º país de la UE en la clasificación de consumo de electricidad de origen renovable. Muy por detrás de Suecia (83,3%), Dinamarca (77,2%) o Austria (74,7%). Mas tenemos razones para ser optimistas. ¡Extremadamente optimistas!

Vamos a fijarnos en zonas concretas dentro de España. Catalunya presenta unos números catastróficos porque solo llega al 14%. Lo que, evidentemente, condiciona a la baja la media de España. Sin Catalunya se conseguiría el 66%. Sin embargo hay una cosa que brilla clara como el sol en verano ¡aquí no sobra nadie y debemos sumar conjunta y solidariamente! Porque si no ¿qué haríamos con la Ciudad Autónoma de Ceuta que tiene el patético honor de ser el único territorio nacional sin producción eléctrica renovable?

¡Pues quererla mucho sin dejar de exigir a sus administradores que sean eficientes! Aunque éstos son del PP y hasta ahora sus únicas demostraciones de eficacia han sido poniendo “impuestos al sol” o derogando leyes de memoria histórica, es decir, yendo contra los Derechos Humanos, la justicia y la decencia.

Parafraseando a Soul Etspes: “¿Qué hay más valioso en España que sus fuentes de energías renovables? ¡Políticos que sepan gestionarlas!”
    
Ramón Rodríguez Casaubón

España al fin comienza a demostrar