lunes. 26.02.2024

Juan Bravo: el político que no hace política

Juan Bravo, vicesecretario general de Economía del Partido Popular / Archivo
Juan Bravo, vicesecretario general de Economía del Partido Popular / Archivo

Juan Bravo Baena (24 de marzo de 1974, Palma de Mallorca), el actual responsable económico del Partido Popular, cuenta con una biografía y una trayectoria sin precedentes en el espectro político. Empezó como guardameta de Maristas hasta ocupar un despacho en Torretriana, sin olvidar su paso por la barra del Mob Boss y la escuela de Inspectores de Hacienda.

Conocido en el mundo del fútbol como “Juanele”, se le recuerda como un chico, que (siendo algo atípico por su corta edad) era: disciplinado, respetuoso y muy trabajador. Jugó hasta los 23 años al fútbol pero lo que más disfrutaba, sin duda, eran los “Torneos 24 horas” por poder dedicarle mucho tiempo a su verdadera pasión: el fútbol. A día de hoy esos “torneos” se siguen dando en su oficina de Génova 13, donde llega temprano y sale muy tarde. Un clásico del ex consejero y actual Vicesecretario de Economía.

El sacrificio constante y el perfeccionismo venían de casa con la bondad del personaje en cuestión. Desde la infancia ya fue objeto de los celos de sus compañeros, algo que no iba a desaparecer en su etapa política. Consigue, sin intención alguna, por su seriedad y visión causar buenas sensaciones, algo que incomoda y mucho. En un mundo donde abunda la mediocridad, se intenta hundir al que destaca en vez de imitarlo…

Los que le rodean aseguran de tratarse de alguien con una mente prodigiosa y portentosa, él decide desmentirlo y apostar por el trabajo diario. Empeñado y obcecado con explicar los conceptos económicos de la forma más sencilla posible para que las familias puedan trasladarlo a su situación. Esto le hace aglutinar masas de mensajes y felicitaciones en sus redes sociales. Ese carácter didáctico y natural consigue experimentar cercanía con cada una de las personas con las que habla y comparte un rato. Es una tónica en él la atención y el cariño, algo que recuerdan los ceutíes de sus charlas en el Paseo del Revellín o la Plaza de Correos dónde lo vieron con buenos ojos como el sucesor de Vivas a pesar de que él despejaba todas las dudas, al querer volver a la Agencia Tributaria. Aunque Dios no iba a privar a los españoles de los dones del entonces diputado y justo recibió la llamada de Moreno Bonilla para volver a la que fue su casa, Andalucía, para estar al timón de la Consejería de Hacienda y Fondos Públicos.

A pesar de ese final amargo en la que fue su ciudad durante 7 años, Bravo siempre llevó en volandas y con orgullo su pasado caballa y siguió estando involucrado con la Ciudad Autónoma. Si los análisis no fallan y consigue un maletín de un Ministerio, nunca antes Ceuta habría tenido un defensor y amante de la ciudad como él.

Un conservador en lo moral y liberal en lo económico, sería el mejor compendio sobre la personalidad de Bravo y que fueron los causantes del interés del líder gallego. Decidió criar a sus tres hijos, junto a su mujer, entorno a la Fe y unos valores católicos. Su personalidad ha servido para marcar un camino que después seguiría su familia y ha sido capaz de traspasar esos valores que tenía su padre, a sus hijos. La humildad y el perfil bajo es algo destacable de este atípico político. En los actos “azules” algunos compañeros le obligan a ocupar los primeros asientos, ya que prefiere no gozar de protagonismo a pesar de levantar en ocasiones a los asistentes de sus asientos.

Un apasionado de los vídeos de motivación personal y colectiva, sigue a Víctor Kupers y Toni Nadal, de quienes ha visto más de una y dos veces sus charlas. Disfruta escuchando y aplicando sus consejos en el día a día. Busca motivar a sus personas de confianza para que se sientan parte fundamental del proyecto. Le atribuyen el mérito de saber contagiar ese convencimiento e ilusión que deposita en cada tarea.

 

Es el ejemplo más latente dentro de la cúpula popular de la apuesta por el diálogo y el entendimiento tanto con sus “amigos” como con los que no son tan “amigos”. Lo hizo en su etapa por Andalucía y no dudará en hacerlo por y para España. Buscará lo mejor para los españoles, sin anteponer una ideología ni los cordones sanitarios (algo en lo que no cree).

El que fue bautizado como “El gurú económico” está consiguiendo proponer medidas solventes y resolutivas al Gobierno y se postula para ser el encargado de recoger una de las carteras de algún Ministerio. Su trayectoria y expediente lo avalan de sobra. Por el bien de la economía, deseamos que Núñez Feijóo decida, al igual que nosotros, depositar su confianza (como viene haciendo hasta ahora) en Bravo Baena.

Juan Bravo: el político que no hace política