miércoles. 17.04.2024

Retrato de mega ego con #blackface al fondo. Fernández Coleto

Editorial conjunta de ceutatv.com, ceutaactualidad.com y ceutaldia.com

Paloma Fernández Coleto
Paloma Fernández Coleto

Paloma Fernández Coleto figura como editora de un diario digital en la ciudad, El Foro de Ceuta antes, recién renombrado como El Periódico de Ceuta. La empresa con la que soporta esa marca es Hipatia Social Consulting, donde figura ella como administradora. Y esta empresa ha realizado un informe sobre discriminación racial en la empresa pública AMGEVICESA, contratado por la propia empresa pública a esta sociedad por 14.900 euros. El estudio concluye que no hay racismo en la empresa a pesar de que en el propio informe se recogen expresiones intolerables por parte de los directivos y cargos intermedios de la propia empresa que participaron en los grupos de discusión. A pesar de que los datos apuntan un verdadero problema en los ascensos dentro de la empresa: 15 directivos, todos hombres y ninguno racializado en una empresa de más de 220 trabajadores (en 2021) y que según se dice en el propio texto del estudio el 80 por ciento de la plantilla sería de origen musulmán, lo que apunta a las claras un “techo de cristal” de género y etnia. Y a pesar de que en el propio informe explica que hay racismo, xenofobia y polarización creciente en la sociedad ceutí, ese clima milagrosamente no traspasa las puertas de AMGEVICESA, según el estudio.

Paloma Fernández Coleto
Paloma Fernández Coleto

Fernández Coleto ante el retrato realizado por ceutatv.com, ceutaactualidad.com y ceutaldia.com sobre sus manejos a raíz del estudio, ha salido ruidosa, alborotadora, como es ella, para tratar de tapar con su estruendo la dura realidad: que detrás de todo ese montaje en redes sociales en defensa de los migrantes, el respeto al diferente, la igualdad y el feminismo no hay nada más que puro humo, mercadotecnia al servicio de su cartera y de su ego. Tan sólo. Nada más. Y lo vamos a explicar y a refutar porque en su defensa no ha entrado al fondo de la cuestión que no es otro que en AMGEVICESA sí se dan situaciones preocupantes en el respeto al diferente, y su empresa, aún habiéndolo palpado, ha preferido mirar para otro lado por 14.900 euros. Y su empresa se dedica a informar a los ceutíes ¿con qué credibilidad después de esto?

Fernández Coleto lleva mucho tiempo vendiéndose como un especie de Juana de Arco, defensora de las causas justas, de los derechos humanos, de la lucha contra el racismo, la xenofobia y de la lucha contra el machismo. Progresismo de red social y postureo puro y duro. La verdad es que todos esos principios, todos esos golpes en el pecho, todo eso se volatiliza, se desecha y se tira a la basura cuando hay 14.900 euros de por medio. Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros.

Dice que el estudio lo “han realizado dos doctoras en sociología con un currículum que da miedo”. Será verdad, pero lo cierto es que la primera anomalía del estudio es que esas dos doctoras no han querido poner su firma. Y ella tampoco dicen quienes son. Sospechoso como poco.

Y dice también más cosas para evitar hablar del fondo de la cuestión, el racismo existente o no en AMGEVICESA y su postura ante la situación de condescendía con intolerables testimonios como por ejemplo: "si tú ves aquí la delincuencia el 95 por ciento es por temas de aquí arriba, de El Príncipe, que hay problemas en El Príncipe que hay tiroteos. Y ahora últimamente que, si están robando en el puerto o te están pegando una paliza, pero por el tema que hemos tenido en mayo con el salto de la valla… es que todo va relacionado. No es que seamos racistas es que estamos hartos”, expresa una mujer que es cargo intermedio de AMGEVICESA. Un claro ejemplo de xenofobia y racismo, que no mereció reproche alguno por parte de las dos doctoras en sociología que contrató Hipatia Social Consulting.

Esas más cosas que dice son por ejemplo que su empresa es multiservicios y que por eso ha recibido otros contratos de AMGEVICESA para poner cámaras y que esos trabajos son los que les permitieron a su familia irse de viaje por el mundo en caravana. Omite, como si los demás fuéramos tontos o no viviéramos en Ceuta, que su viaje por el mundo se terminó cuando se terminó el contrato que le pagaba, también con dinero público, Radio Televisión Ceuta, donde, por cierto, ahora es director gerente su pareja, Manuel González. Fue más bien eso lo que pagaba la gasolina. Y antes incluso de que se defienda diciendo que hicieron un fantástico programa de ceutíes por el mundo, quede claro que no se niega la calidad del trabajo, se niega la idoneidad de gastar dinero público en ese programa y se cuestiona si el programa fue la excusa para poder recibir dinero público para poder viajar por el mundo. Porque cualquiera puede comprar una caravana y pedir el mismo trato a RTVCE. A ver cuál habría sido la respuesta de no ser vos quien sos.

Omite, como si los demás fuéramos tontos o no viviéramos en Ceuta, que su viaje por el mundo se terminó cuando se terminó el contrato que le pagaba, también con dinero público, Radio Televisión Ceuta, donde, por cierto, ahora es director gerente su pareja

Y ¿cómo no? Más ruido, porque el artículo se ilustra con una publicación sacada de sus redes sociales en las que va mucho más allá de hacer un #blackface. Y aquí vamos a explicarnos bien. Su publicación recoge un autorretrato con sus hijas con la cara pintada de negro bajo una frase que firma ella “¿qué pasa nigga?”. Bien. Cualquier persona que se haya molestado en ver un programa de televisión sobre racismo sabe que pintarse la cara de negro para disfrazarse de tal es ofensivo y es un gesto considerado de aquí a Lima racista. Y ella se las da de “referente” en la información sobre frontera sur y defensa de los derechos de los migrantes. Pero además cualquiera sabe que “nigga” es la palabra más racista del inglés, que no tiene una connotación, nunca, positiva; que su traducción literal es “negrata” y que sólo tiene un uso admisible: cuando se lo dice un afroamericano a otro afroamericano que es su colega. Todo lo demás es ofensivo. Para que el ceutí que no sepa inglés se haga una idea clara, “nigga” sería el equivalente a llamar a alguien “candado”.

¿Por qué esa foto? Porque parece evidente que quien se las da de referente en la lucha contra el racismo y la xenofobia y es capaz de firmar como empresa el informe para AMGEVICESA evitando ver lo que salta a la vista, si además publica en sus redes sociales con tanta ligereza algo que es ofensivo, a lo mejor es que nos está vendiendo humo, y es lo que parece y no lo que dice ser.

Por supuesto ella se ha agarrado a que salen sus hijas, somos unos viles canallas, que no respetamos absolutamente nada y mucho más ruido. Claro. Hubiera sido más fácil no publicar la foto en sus redes sociales y fin del asunto. La primera que debe proteger la imagen de sus hijas debería ser ella. Pero la realidad es que si cualquiera entra en su perfil de Facebook va a poder ver a sus hijas en un montón de situaciones en fotos publicada por ella. Y en algunos casos utilizadas para reivindicar alguna causa. La realidad es que sus hijas formaron parte del producto audiovisual ‘Vaya Viaje’ y ella misma las exponía delante de la cámara para los ojos de todo el que quisiera mirar. Y los vídeos siguen en YouTube, y en Facebook.

Porque parece evidente que quien se las da de referente en la lucha contra el racismo y la xenofobia y es capaz de firmar como empresa el informe para AMGEVICESA evitando ver lo que salta a la vista, si además publica en sus redes sociales con tanta ligereza algo que es ofensivo, a lo mejor es que nos está vendiendo humo

Y sí, es cierto, nos equivocamos. Difuminamos sólo los ojos y la nariz en un primer momento. Y antes incluso de que ella pataleara en sus redes sociales, en las tres redacciones se había abierto ya una discusión que acabó concluyendo que había que difuminar mucho más las caras, aunque eso supusiera que el lector no pudiera apreciar que las niñas estaban pintadas de negro. La primera foto con un nivel de difuminado de sus caras insuficiente estuvo publicada aproximadamente 30 minutos. Suficiente para que ella se haya ofendido y haya usado esas capturas para ilustrar su denuncia pública. Es decir, vamos a ver esto con calma.

Le importa tanto la imagen de sus hijas y su exposición pública que no ha dudado en darle más publicidad a esa foto con tal de atacar a estos medios para poder hacer mucho ruido y que no se hable del fondo de la cuestión: el infumable informe que realizó su empresa para AMGEVICESA. Hipocresía en estado puro. Postureo total al servicio de su ego y de su cartera.

Porque eso es lo único que a ella y a su medio le mueve. El dinero, pero el público a ser posible. Claro, cualquier medio de comunicación, los nuestros también, son empresas que para poder funcionar necesitan ganar dinero y pagar a sus trabajadores. De esto también podríamos hablar. De cómo ha obligado a uno de sus trabajadores a reclamarle vía judicial su finiquito. Pero eso es marca de la casa. Y en su ceguera por ganar dinero no ha dudado en aparcar sus principios, como en el caso del informe de AMGEVICESA. Y como en el caso de la campaña de presión -ya decidirán los tribunales si es extorsión- que mantiene abierta contra el presidente de la Cámara de Comercio y editor de uno de los medios digitales que componen la UTE. Así, datos mucho mejores en lo que a multiculturalidad o acceso de las mujeres al trabajo y los puestos de dirección que presenta AMGEVICESA, han merecido el reproche, no ya en un informe o estudio interno, sino público por parte de su periódico, que edita la misma empresa que no vio nada malo en AMGEVICESA. De nuevo, hipocresía y postureo en estado puro al servicio de su ego y de su cartera.

Y en su ceguera por ganar dinero no ha dudado en aparcar sus principios, como en el caso del informe de AMGEVICESA

Se erige en una especie de faro moral para los ceutíes poniéndose estupenda cuando la realidad al final es la que es. Porque todo esto, para ella sí va de dinero, únicamente de dinero, no de principios, no de racismo, no de xenofobia y no de proteger la imagen de sus hijas. Va de que quiere, sin cumplir un sólo requisito, que la Ciudad Autónoma le contrate cantidades ingentes de publicidad institucional.

Porque su argumento para demandar lo que no parece corresponderle es al fin y al cabo, el mismo que usa VOX, a quien no para de darle la razón con su postura: La publicidad institucional es un mero instrumento para comprar medios y voluntades y no un servicio para hacer llegar mensajes necesarios a la ciudadanía

Aquí un par de datos: en el último mes su diario apenas llegó a 55.000 páginas vistas. Los tres medios de la UTE, que son su obsesión, superaron el millón de páginas vistas. Yo, mi, me, conmigo. Yo, mi publicidad institucional porque yo lo valgo. Porque su argumento para demandar lo que no parece corresponderle es al fin y al cabo, el mismo que usa VOX, a quien no para de darle la razón con su postura: La publicidad institucional es un mero instrumento para comprar medios y voluntades y no un servicio para hacer llegar mensajes necesarios a la ciudadanía. Con lo cual decae la necesidad de cumplir cualquier requisito. Yo monto un medio digital, publico cualquier cosa de cualquier manera, y por tanto me corresponde un montón de pasta gansa del erario público. Eso defiende VOX y eso reclama ella. Y no siempre en buenos términos, porque parece estar aprendiendo a la velocidad de la luz las peores artes que ha desarrollado su suegro, Manuel González Bolorino, durante años.

Porque todo esto, para ella sí va de dinero, únicamente de dinero, no de principios, no de racismo, no de xenofobia y no de proteger la imagen de sus hijas. Va de que quiere, sin cumplir un sólo requisito, que la Ciudad Autónoma le contrate cantidades ingentes de publicidad institucional

Otros en cambio nos hemos molestado en hacer rentable el invento, como hemos podido, y en mantener una trayectoria de servicio a la sociedad lo más digna posible, sin darnos golpes en el pecho ni colgarnos medallas ni publicitarnos de forma constante como los defensores de lo bueno y guerreros contra el mal a cada paso que hemos dado, relatando nuestro trabajo con fotos posadas en redes sociales que siempre van acompañadas de un qué buena soy. Cuánto trabajo.

Algunos hemos, a pesar de “estar comprados” como dice VOX, retratado a personajes poderosos del Gobierno de tal modo que su única salida acabó siendo la dimisión del cargo público. No una, unas cuantas veces. Algunos compañeros de profesión en esta ciudad, por ejemplo, llevan lustros y décadas, cubriendo con un esmero y un tesón infinito esa ‘Frontera Sur’, ese problema migratorio tan presente en la ciudad, con mucho más respeto para la defensa de los derechos de los migrantes que el que gasta Fernández Coleto; con un merecido prestigio internacional que se han ganado por su trabajo y no por su mercadotecnia en redes sociales. Algunos podrían tener la nevera llena de imanes de toda Europa de los compañeros que han dormido en su casa y han pedido asesoramiento cuando han venido a contar la realidad de la frontera sur. Pero nadie va a ver esa nevera en público. Porque para empezar, seguramente los migrantes y los oprimidos en general lo que necesitan es que se cuente su realidad y no se opaque ni se ensombrezca la misma con autorretratos para mayor gloria del ego del periodista. Eso ni tan siquiera se enseña en la facultad, se tiene o no se tiene.

No puede erigirse en faro moral de nada quien no duda en exponer a sus hijas en redes sociales y hacerles partícipes de una ofensa racista. No puede erigirse en faro moral de la defensa de la multiculturalidad quien por 14.900 euros está dispuesta a mirar para otro lado ante expresiones racistas. Y si ha hecho eso con este asunto ¿qué credibilidad tiene su medio? ¿Cuánto de creíbles son las informaciones que publica y cuánto de interés personal y propio tienen detrás?

La UTE va a seguir sumando esfuerzos para tratar de ofrecer a los ceutíes la mejor información posible que seamos capaces de generar. Le pese a quien le pese. Moleste a quien moleste. Le cueste el puesto a quien le cueste. Nos paguen lo que nos paguen sea quien sea. Y no vamos a renunciar a retratar en público posturas inaceptables. Y la de Fernández Coleto lo es: No puede erigirse en faro moral de nada quien no duda en exponer a sus hijas en redes sociales y hacerles partícipes de una ofensa racista. No puede erigirse en faro moral de la defensa de la multiculturalidad quien por 14.900 euros está dispuesta a mirar para otro lado ante expresiones racistas. Y si ha hecho eso con este asunto ¿qué credibilidad tiene su medio? ¿Cuánto de creíbles son las informaciones que publica y cuánto de interés personal y propio tienen detrás.

Retrato de mega ego con #blackface al fondo. Fernández Coleto