Y por fin, tras mil atrasos, modificaciones y quejas, el día llegó: el próximo miércoles 11 de diciembre, la barriada de Juan XXIII inaugurará su pista deportiva y Centro Social. La fecha es oficial y marca un hito en la zona, que lleva meses viendo el césped del campo relucir verde al sol sin poder acceder a las instalaciones.
Después de varios meses de retraso a causa de la falta de stock en los materiales, en mayo todo indicaba que la obra había concluido y la Ciudad programaba la recepción de las obras a una semana vista. Sin embargo, los vecinos se dieron cuenta de algo: la ubicación de la pista, en plena cuesta hacia la carretera que discurre a lo largo de la Bahía Sur, ponía en peligro a los usuarios, por lo que los residentes demandaron un muro y unas vallas para evitar accidentes y el asfaltado de los alrededores para hacer la zona más accesible.
No fue hasta que terminase el verano y las temperaturas amainasen que Obimace se puso manos a la obra y, ahora sí, el Ejecutivo ha dado por concluidas las actuaciones, por lo que tras el puente entregará las llaves del Centro Social a la junta directiva de la Asociación Vecinal.
Aplican en el barrio eso de "mejor tarde que nunca" y la esperanza de que este lustro desde que la maquinaria entrase por primera vez en el descampado haya merecido la pena.
En nada se parece al primer proyecto, aquel que no se llegó a ejecutar "por falta de dinero", tal y como recuerdan los veteranos del lugar. Pero eso ya no importa.
Lo que está claro es que la entrada a Juan XXIII ha cambiado y junto al campo de fútbol cinco se levantan varios vestuarios y un espacio que servirá a los vecinos como lugar de reuniones. Los paneles solares coronan la estructura prefabricada y el asfalto luce fresco a la espera de que los niños entren corriendo al que será su nuevo lugar favorito para jugar.
