Como bien dice el refrán, “el tiempo da y quita razones”. Y así lo recuerda CCOO al retomar un asunto que lleva años en el centro de su reivindicación sindical: la legitimidad y la profesionalización del mando en la Policía Local. En 2016, el sindicato ya alertó del "riesgo" que implicaba permitir la libre designación del Superintendente Jefe mediante un reglamento impugnado entonces por la organización.
Ocho años después, "los temores se han materializado" denuncian. El actual Superintendente Jefe, un coronel del Estado Mayor en situación de excedencia, ha sido acusado por CCOO de "imponer un estilo de mando autoritario, de inspiración claramente militar, ajeno a la lógica institucional y al espíritu colaborativo que deben imperar en una administración civil como la Policía Local".
“El clima laboral se ha deteriorado hasta niveles insostenibles”, advierte el sindicato. En la reunión celebrada el día de ayer —descrita como "la gota que ha colmado el vaso"—, la tensión, el desprecio hacia los representantes sindicales y la ausencia total de disposición al diálogo marcaron un punto de inflexión. La actitud del Superintendente, aseguran desde CCOO, ha cruzado todas las líneas rojas: "Ha llegado incluso a expresar que no considera necesaria su interlocución con los sindicatos."
Este "desprecio explícito" al derecho a la negociación colectiva, junto con manifestaciones que "cuestionan la profesionalidad y honorabilidad de los agentes", ha llevado al sindicato a emitir una denuncia pública. "No solo se vulneran derechos fundamentales, sino que además el servicio al ciudadano no ha mejorado en absoluto. Es más, podríamos hablar de un fracaso organizativo", sentencia el comunicado.
Para CCOO, la situación requiere una actuación urgente y decidida por parte del Presidente de la Ciudad Autónoma, en su calidad de Jefe Nato de la Policía Local. “No se puede seguir mirando hacia otro lado. La dignidad de la plantilla está en juego, y no vamos a permitir que se gobierne por imposición” advierten.
El sindicato insiste en que la dirección de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad debe recaer en profesionales formados dentro del ámbito policial, conocedores de su idiosincrasia y comprometidos con los valores democráticos. “Con el máximo respeto a las Fuerzas Armadas —concluyen—, no se puede militarizar una estructura que debe regirse por el diálogo, la transparencia y la legalidad” apostillan.
