Cristina Pérez, delegada del Gobierno, considera la ausencia de la consejera de Sanidad “una falta de respeto a los ceutíes”, mientras el director del INGESA, Jesús Lopera, recuerda las competencias locales en salud pública
La decisión de Nabila Benzina, consejera de Sanidad y Servicios Sociales de Ceuta, de abandonar el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud celebrado en Zaragoza, en apoyo al boicot del Partido Popular contra la ministra Mónica García, ha generado una intensa polémica política y sanitaria en la ciudad.
Según fuentes socialistas, esta acción habría impedido la aprobación y distribución de dos millones de euros destinados a la atención y vigilancia del cáncer, una medida que pretendía reforzar los programas de cribado y detección precoz en todo el país.
“Un desplante y una falta de respeto a los ceutíes”
La delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez, ha sido tajante al valorar la actuación de la consejera:
“Bajo ningún concepto. Cuando se tratan temas tan delicados como la salud de los pacientes, la salud de los ceutíes, hay que estar en el órgano de debate”, afirmó Pérez.
La delegada subrayó que no se trata de una cuestión partidista, sino de responsabilidad institucional:
“Me pareció un desplante y una falta de respeto, no a la ministra ni al Gobierno, sino a los ciudadanos de Ceuta, que quieren saber cuál va a ser la postura de su Gobierno en asuntos tan importantes como el cáncer de mama o cualquier otro tipo de cribado”.
Pérez insistió en que la ausencia de Ceuta en el debate no contribuye al consenso ni a la defensa de los intereses locales, y advirtió que el Ministerio de Sanidad deberá ahora “establecer los criterios de reparto” sin haber contado con la posición de las autonomías que abandonaron la sesión.
Los dos millones de euros, en el aire
Aunque la delegada descartó que los fondos para los cribados “vayan a correr peligro”, reconoció que el boicot político puede entorpecer la gestión técnica de esas ayudas.
“El Gobierno de España está por y para la salud de los ciudadanos”, aseguró, pero recordó que no se pueden hacer transferencias de dinero sin saber a qué se van a destinar si las autonomías no participan en el debate.
Esta situación deja en una posición incómoda a Ceuta, que, como Ciudad Autónoma, mantiene un modelo sanitario particular, con competencias divididas entre la Consejería de Sanidad y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).
Salud pública y asistencia sanitaria: funciones distintas en Ceuta
El director del INGESA en Ceuta, Jesús Lopera, a preguntas de los periodistas, quiso aclarar las competencias que tiene la ciudad en materia de salud.
“Los servicios sanitarios se ocupan del paciente enfermo, mientras que la salud pública se ocupa del paciente sano, en la parte más preventiva”, explicó.
Lopera recordó que, a diferencia de otras comunidades autónomas, en Ceuta y Melilla las competencias de salud pública pertenecen a las ciudades autónomas, según el Real Decreto 3299/1999, mientras que la asistencia sanitaria depende directamente del INGESA.
“La salud pública abarca mucho más que la asistencia sanitaria. Incluye las condiciones de vida, trabajo, alimentación, medio ambiente, salubridad del agua o saneamiento. La asistencia sanitaria es un condicionante de la salud, pero no el principal”, subrayó.
Por eso, el director del INGESA insistió en la necesidad de mantener la colaboración interinstitucional entre ambas administraciones:
“Ceuta tiene una Consejería de Sanidad que forma parte del Consejo Interterritorial y toma decisiones sobre vacunación o cribados, dentro de sus competencias. Pero siempre debe haber cooperación con el Ministerio y el INGESA en todo lo que beneficie a los ciudadanos”
