La Comisión Europea ha dejado claro que los fondos destinados a combatir el cambio climático no pueden contabilizarse como gasto en defensa ni beneficiarse de la flexibilidad fiscal prevista en el Plan ReArmar Europa. La aclaración llega en respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por eurodiputados del PPE y supone un golpe político para la estrategia del Gobierno español.
Respuesta oficial de la Comisión
El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, ha respondido a la cuestión presentada por los eurodiputados Alma Ezcurra, Dolors Montserrat, Nicolás Pascual de la Parte y Juan Ignacio Zoido, subrayando que la clasificación internacional COFOG delimita con claridad qué es gasto en defensa y excluye “todo gasto e inversión que tenga otras finalidades principales, como el cambio climático”.
Límites de la cláusula de escape
La Comisión recuerda que la activación de la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento fue una medida excepcional, motivada por la agresión rusa contra Ucrania, y de carácter “limitado en alcance, dimensión y tiempo”, con el objetivo de acelerar el aumento del gasto en defensa. No se plantea, según la Comisión, extender esa flexibilidad a inversiones cuyo fin principal sea climático.
¿Qué dice el Reglamento SAFE sobre el fondo de 150.000 millones?
Respecto al fondo europeo de 150.000 millones de euros para adquisiciones conjuntas de defensa (Reglamento SAFE), la Comisión aclara que solo serán financiables las inversiones que se encuadren en las prioridades del artículo 1: defensa antiaérea y antimisiles, artillería, municiones, drones, ciberseguridad, movilidad militar, entre otras. Cualquier proyecto con componente climático deberá estar directamente vinculado a una de esas áreas militares y cumplir estrictamente las condiciones de admisibilidad.
Reacción del PPE y tono político
Para la eurodiputada Alma Ezcurra (PPE), la respuesta de la Comisión “desmonta la estrategia del Gobierno español, que pretende evitar su responsabilidad en la inversión en defensa” al intentar ensanchar la definición de gasto militar para incluir inversiones climáticas. Ezcurra llegó a afirmar que “la defensa es defensa, y el clima es clima”, y criticó con dureza al presidente del Gobierno por lo que calificó de “propaganda”.
La decisión de la Comisión sitúa de nuevo la definición de gasto en defensa en el centro del debate post-Ucrania y delimita con nitidez los incentivos presupuestarios europeos: las inversiones con finalidad principal climática no podrán beneficiarse de la flexibilidad ni de los fondos destinados específicamente a reforzar capacidades militares conjuntas.
