La portavoz nacional de Sanidad de Vox, María García Fuster, ha visitado este martes la ciudad de Ceuta para denunciar la situación que atraviesa la sanidad pública y lo que considera un abandono continuado por parte del Gobierno de España. La dirigente ha estado acompañada por los diputados de Vox en la Asamblea, que han invitado a la responsable nacional a conocer de primera mano la realidad sanitaria de la ciudad.
Durante su comparecencia ante los medios, García Fuster ha calificado de “lamentable” el estado de la sanidad ceutí, recordando que Ceuta, junto con Melilla, es la única región de España que depende directamente del Ministerio de Sanidad. A su juicio, esa dependencia no se ha traducido en garantías ni en una mejor atención, sino en “décadas de abandono” por parte de los distintos gobiernos, tanto del Partido Socialista como del Partido Popular.
La portavoz de Vox ha señalado como principales problemas la falta de inversión en infraestructuras, la escasez de personal sanitario y la incapacidad para retener profesionales debido a la inestabilidad laboral. Una situación que, según ha explicado, obliga a muchos médicos y especialistas a abandonar la ciudad en cuanto surge una oportunidad en otro destino.
Colapso asistencial y listas de espera opacas
García Fuster ha asegurado que los ceutíes se enfrentan a una sanidad “desmantelada”, con una desconexión total entre la Atención Primaria y la hospitalaria que agrava el colapso de los servicios. A ello ha sumado la opacidad de las listas de espera, que, según ha denunciado, impide conocer el número real de pacientes pendientes de pruebas diagnósticas, consultas o intervenciones quirúrgicas.
Especialmente dura se ha mostrado con la situación de la Salud Mental, que ha calificado de “completamente abandonada”. Ha denunciado la falta de plazas de ingreso y de especialistas en psiquiatría, lo que obliga a derivar a los pacientes, incluidos los más graves, a la Península. Una situación que atribuye a la ausencia de estabilidad laboral que permita que los psiquiatras se queden en Ceuta.
La portavoz nacional de Sanidad de Vox también ha puesto el foco en otras carencias estructurales, como la ubicación del centro de diálisis fuera del Hospital Universitario, lo que obliga al traslado constante de pacientes críticos, o la inexistencia de un servicio de hemodinámica, que fuerza la derivación de pacientes con infarto a la Península, con el riesgo que ello supone al tratarse de patologías en las que el tiempo es un factor clave de supervivencia.
Críticas a la política sanitaria del Ministerio
En este contexto, García Fuster ha criticado duramente la política sanitaria del Ministerio, al que ha acusado de centrarse en leyes “ideológicas”, como el Estatuto Marco, en lugar de atender las necesidades reales de los profesionales sanitarios y de los pacientes. Ha recordado que Vox ha apoyado las movilizaciones y huelgas médicas, defendiendo la necesidad de un estatuto propio para los facultativos que mejore sus condiciones laborales.
Asimismo, ha denunciado datos como la baja participación en el cribado de cáncer de mama en Ceuta, que, según ha afirmado, no alcanza ni el 25 por ciento, lo que considera una muestra más del abandono institucional, especialmente grave en una ciudad donde, ha señalado, las mujeres no reciben las mismas garantías que en el resto del país.
Reivindicación de un ministerio fuerte y con competencias
García Fuster ha insistido en que la sanidad atraviesa una situación complicada en toda España, pero ha subrayado que el caso de Ceuta es especialmente grave por depender directamente del Ministerio de Sanidad. En este sentido, ha reclamado un “ministerio fuerte y con competencias reales”, capaz de gestionar con eficacia y garantizar los mismos derechos sanitarios a todos los ciudadanos, independientemente del territorio en el que vivan.
Por último, la portavoz nacional de Vox ha asegurado que su formación seguirá denunciando la situación y visitando Ceuta “las veces que haga falta” para visibilizar lo que considera una grave desigualdad sanitaria. A su juicio, los ceutíes se han convertido en “ciudadanos de cuarta” en materia de salud, algo que ha calificado de inaceptable.


