La delegada del Gobierno, Cristina Pérez, no ha ocultado este viernes su enfado tras la polémica carta remitida por la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, a la ministra de Igualdad reclamando protocolos contra el acoso sexual en la Guardia Civil. Una carta, explicaba en la tarde de ayer la Ciudad Autónoma, ya con la polémica en marcha, que respondía a una petición de la AUGC pero que no ha sentado nada bien en la sede del Gobierno central en nuestra ciudad.
“Debo decir que me sorprendió, me sorprendió en negativo”, ha iniciado su intervención sobre este asunto la delegada del Gobierno. Una Cristina Pérez que ha explicado que ayer mismo se ponía en contacto tanto con la consejera como con el presidente de la Ciudad para trasladarles su malestar sobre la carta y que ha sido muy clara, subrayando que “no procede, es una carta que no viene a cuento, es una carta que está fuera de lugar”.
Visiblemente enfadada, la delegada del Gobierno ha insistido en que no entiende los motivos por los que esta carta se remite ahora, cuando hace más de dos meses del encuentro entre la AUGC y la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, y ha subrayado que “no existe ni una sola denuncia en la Guardia Civil que hable de acoso sexual”. Cristina Pérez, con la jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia de Género, Livia Rosales, a su lado, ha insistido en que “si existieran, tenemos los mecanismos suficientes para articularlo y que los presuntos culpables estén donde tienen que estar” pero lo cierto, ha ratificado, es que “no existen”.
La delegada del Gobierno no se ha mordido la lengua y ha insistido en que “estamos ante unas circunstancias que, afortunadamente en la Guardia Civil no han pasado, pero quiero decir que en la Ciudad Autónoma hay un caso en el que se ha condenado a una persona ¿hay alguna declaración de la señora Benzina?”. Pérez ha hecho un llamamiento a la consejera para que se centre en lo que tiene que centrarse, para que se de “luz verde a ese centro de crisis que no termina de salir”, a que se active el plan de igualdad o a convocar la sectorial de la mujer, todas ellas materias pendientes en materia de igualdad, reclamándole, además que deje “que el resto de instituciones hagan su trabajo” sin convertirse “en portavoces de quien no debemos”.
