jueves. 04.06.2026

Que el Grupo Tragsa sirve, a ojos del Gobierno local, lo mismo para arreglar un roto que un descosido no es para nadie sorpresa. Pero la sociedad, que aglutina a las empresas Tragsa y Tragsatec, no pierde comba, y si entre 2022 y 2023 sumaba encargos 'a dedo' desde la Ciudad por valor de 34,2 millones, entre enero de 2023 y noviembre de 2024 ha vuelto a percibir otros 28 millones (en números redondos) directos desde las arcas municipales ceutíes. Todas estas cantidades dejan en consecuencia de salir a concurso público, eliminando la opción de que empresas locales puedan optar a realizar estas obras y servicios.

No todas las anualidades han sido iguales. Por un lado, los encargos a Tragsatec han bajado de 16 y una facturación de 7,4 millones de euros  en 2023 a 11 por valor de 2,7 millones en el último año. En Tragsa la tónica es similar, con otros 11 encargos en 2023 en contraposición a los 19 de 2023. Aquí, sin embargo, la cantidad total es más llamativa, puesto que la entidad ha pasado de percibir 13,8 millones a tan solo 1,6. La absorción de los trabajos de empresas de calado en la ciudad como Hércules Servicios Integrales o el desarrollo de proyectos del Fondo de Recuperación y Resiliencia han sido claves en este tiempo. El montante final, en todo caso, resulta digno de mención.

La compañía, cuyo único cliente son las administraciones -que forman parte del accionariado-, se ha convertido en el comodín del Ejecutivo local. Así, el grupo, como medio propio, permite tal y como defendió en su día el presidente, Juan Vivas, ahorrar en costes y agilizar los trámites, ya que los encargos a cualquiera de las empresas no requiere de concurso. Todo va 'a dedo'.

Pero, ¿es realmente así? Las cifras por sí solas pueden no decir nada, por lo que lo más sencillo para ponerlas en perspectiva es compararlas con el presupuesto de sendos ejercicios, que ascendía a 377 y 374 millones respectivamente. Y es que, los contratos del Grupo Tragsa suponen un 3,7% de las cuentas municipales de los últimos años.

Una fiscalización compleja

El ahorro queda en entredicho al echar un vistazo al histórico de adjudicaciones. La relación resulta confusa sin los pliegos, ya que la Administración ha decidido aglutinar los trabajos de maneras dispares bajo la premisa de la prisa, pero sirve para hacerse a la idea de la imagen general.

Por ejemplo, en 2021, el Instituto Ceutí de Deportes (dependiente de la consejería de Deportes) sacaba a licitación la limpieza de sus instalaciones. Ese era el objeto del contrato: "Servicio de limpieza de las instalaciones del Instituto Ceutí de Deportes", que especifica en los pliegos que se refiere al aseo de los pabellones Antonio Campoamor y La Libertad; el Polideportivo Santa Amelia; el Complejo Deportivo Guillermo Molina; el Centro Ecuestre Ciudad de Ceuta y la Escuela de Vela. Un trabajo de doce meses valorado en algo más de 400.000 euros. Sencillo.

De aquello se encargaba la compañía Hércules Servicios Integrales, cuyos problemas internos motivaron la elección de Tragsa para garantizar la rápida subrogación de los trabajadores, que durante meses protagonizaron sucesivas protestas y huelgas. Sin embargo, los contratos se multiplicaron en lo que ha sido una huida hacia adelante tratando de devolver la normalidad al servicio.

Por su parte, Climatizaciones Cordero llevaba el "servicio de mantenimiento técnico de las instalaciones de calderas, climatización, agua caliente sanitaria, deshumidificación y placas solares térmicas, sistema de filtración y control de sificación de productos en piscina y tratamientos del aporte de agua potable de red en el Complejo Deportivo Guillermo Molina Ríos, Polideportivo Antonio Campoamor y Pista de Atletismo Ciudad de Ceuta". Un contrato cuyo valor estimado por un año ascendía a 68.000 euros.

Pero Tragsa tomó el relevo y entre 2023 y 2024 la entidad acumulaba un primer contrato bajo el mismo objeto que el antaño llevado por Hércules. Esta vez suponía 118.000 euros por tres meses en abril de 2023. Lo prorrogaría en septiembre, otros cinco meses, por 17.729 euros. Cabe interpretar que pese a contar con el mismo nombre los pliegos indicarían una menor carga de trabajo, pero como se expone en el texto, todo son suposiciones.

Le seguía otro contrato de similar valor (107.564 euros) para el mantenimiento y limpieza del Díaz Flor en septiembre durante un solo mes para finalmente cristalizar en un compromiso por un año y 1,2 millones de euros que duraría hasta 2024. Vencido el periodo la Ciudad volvería a tirar del medio propio para aguantar hasta el pasado diciembre. Tres meses y 340.196 euros más.

El servicio de limpieza (que no de mantenimiento) en el Guillermo Molina y el Centro Ecuestre protagonizaron pliego a parte en conjunto con el rocódromo, cuyas labores por seis meses (diciembre 2023) se adjudicaron en 182.326 euros para volver a repetirse ya por un año en julio de 2024. El doble de tiempo, pero la misma cantidad: 182.326 euros.

Luego están los encargos que -al menos parecen- duplicados, como el contrato de poco más de 187.000 euros (13 meses) para el mantenimiento de la nueva pista de atletismo de la ciudad, que en marzo del mismo año volvía a adjudicarse a Tragsa por un montante cercano al millón de euros para 24 meses (2023-2025).

Sumar la amalgama de encomiendas no solo resulta complejo, la adjudicación directa, además de la compleja fiscalización del gasto, tiene otra consecuencia, el no abono a los trabajadores del plus de residencia. Una cuantía cuyo pago se pone como condición de manera generalizada en los pliegos cuando se acude a una licitación pública del servicio u obra, cualquiera que sea su naturaleza.

Meteduras de pata y proyectos eternos

La agilidad y fiabilidad de la empresa da para otro capítulo. Una de las meteduras de pata más sonadas de Tragsatec salió a la luz cuando quienes se presentaron a las oposiciones a Policía Local comprobaron que el examen psicotécnico, solicitado a la firma semi-pública por el Gobierno local, se encontraba colgado en internet.

Tras hacerse público el escándalo, Emilio Carreira, director general de Recursos Humanos de la Ciudad y el consejero de Presidencia, Alberto Gaitán, afirmaron en rueda de prensa estar planteándose no abonar los 43.000 euros en los que se había valorado la práctica de la prueba. En aquel momento dejaron la decisión pendiente de informes técnicos, pero pasados más de dos meses nada se ha vuelto a saber de aquello y los encargos a Tragsa y Tragsatec han continuado produciéndose.

Ya lo hicieron a pesar de las tardanzas épicas en proyectos de calado como la eterna renovación de la Gran Vía o la construcción de la pista deportiva con más retrasos nunca vista en Juan XXIII, que se ha alargado más de un lustro y que todavía hace pocas semanas, en pleno invierno, se estrenaba.

El pozo sin fondo del Grupo Tragsa: Otros 28 millones 'a dedo' en dos años