Los parlamentarios nacionales del Partido Popular por la ciudad, Javier Celaya, Cristina Díaz y Abdelhakim Abdeselam, han mantenido una reunión sectorial en la sede del PP con promotores, constructores, técnicos y representantes del Colegio de Arquitectos para abordar la carestía de vivienda en la ciudad, estimada en torno a 8.000 inmuebles.
El encuentro ha servido para presentar el Plan Nacional de Vivienda del Partido Popular, un paquete de 30 propuestas orientadas a incrementar la oferta y reducir precios mediante medidas administrativas, fiscales y de impulso a la construcción. En paralelo, el Gobierno local presidido por Juan Vivas mantiene en marcha el Plan de Vivienda 2025-2028, que contempla la construcción de 945 viviendas públicas con una inversión aproximada de 137 millones de euros y horizonte de ejecución hasta enero de 2028.
Déficit estructural y tensión del mercado
Durante su intervención, Celaya subrayó que el problema de la vivienda se ha convertido en la principal preocupación de los españoles. Según estimaciones del Banco de España y del INE, el desfase nacional podría alcanzar las 850.000 viviendas en 2026, partiendo de un déficit aproximado de 700.000 unidades al que se sumarían cada año entre 150.000 y 170.000 más.
En el caso de Ceuta, aunque no existe una cifra cerrada, se estima una necesidad aproximada de 8.000 viviendas. A ello se suma el elevado coste de construcción en la ciudad, situado en torno a los 2.000 euros por metro cuadrado, lo que repercute directamente en el precio final de venta y en la dificultad de acceso para los jóvenes.
Simplificación administrativa y silencio positivo
Uno de los bloques centrales del plan presentado por el PP se centra en la simplificación administrativa. Celaya defendió la implantación del silencio administrativo positivo en licencias y permisos, de modo que, si la Administración no resuelve en plazo, los expedientes no queden paralizados durante meses o años.
El diputado explicó que, según los datos manejados por su partido, en España pueden transcurrir casi diez años desde el inicio de la planificación urbanística hasta la entrega de llaves al comprador. El objetivo sería reducir ese plazo a aproximadamente cuatro años, agilizando procesos de sectorización y desarrollo urbanístico que actualmente se ejecutan por fases sucesivas.
Colaboración público-privada y suelo público
El plan nacional contempla la puesta a disposición de suelo público para promotoras privadas bajo fórmulas concesionales a largo plazo, similares a las de las autopistas. Las viviendas se destinarían al alquiler durante décadas y, tras ese periodo, revertirían al sector público.
En la reunión celebrada en Ceuta, algunos representantes del sector mostraron reservas sobre la aplicabilidad de este modelo en una ciudad de dimensión limitada, considerándolo más adecuado para grandes promotoras y grandes ciudades.
Medidas fiscales y apoyo a jóvenes
El PP propone un paquete específico para jóvenes menores de 40 años, entre ellas la “hucha hogar joven”, con bonificaciones fiscales al ahorro destinado a la entrada de la primera vivienda y el compromiso de avalar con fondos públicos una cantidad equivalente a la ahorrada.
También se plantea el denominado Plan Prepara, que contempla bonificaciones en el IRPF durante los cuatro primeros años de actividad laboral —del 100% el primer año, 75% el segundo, 50% el tercero y 25% el cuarto— siempre que el ahorro se destine a la compra de vivienda.
Asimismo, el partido propone bonificaciones fiscales del 75% durante el primer año para propietarios que incorporen al mercado viviendas cerradas durante más de dos años.
Reforma normativa y oferta frente a "zonas tensionadas"
Celaya defendió la derogación del actual marco normativo en materia de ocupación e “inquiokupación”, así como la eliminación de las "zonas tensionadas" con topes de alquiler, argumentando que estas políticas reducen la oferta disponible.
El planteamiento del PP pasa por incrementar la construcción para equilibrar oferta y demanda, bajo la premisa de que el descenso o estabilización de precios llegará cuando el mercado se equilibre.
Déficit de vivienda en Ceuta: limitaciones y posibles soluciones
El problema de la vivienda en Ceuta presenta rasgos propios derivados de su reducida superficie —19 kilómetros cuadrados—, la presencia de suelo afectado por servidumbres militares, zonas protegidas y una orografía compleja que encarece la urbanización. La escasez de suelo finalista es el principal cuello de botella. Incluso la eventual liberación de parcelas estratégicas exige modificaciones urbanísticas, inversión en infraestructuras y largos plazos administrativos.
Las medidas propuestas pueden tener impacto si se adaptan al contexto local. La agilización administrativa y el silencio positivo reducirían plazos y costes financieros. La activación de suelo público mediante concesiones abarataría promociones al eliminar el coste inicial del suelo. Los avales y beneficios fiscales facilitarían el acceso a jóvenes con empleo estable, aunque requieren aumento simultáneo de oferta para evitar tensiones en precios.
Asimismo, incentivar la salida al mercado de vivienda vacía podría ampliar la oferta a corto plazo. A medio y largo plazo, la revisión del PGOU y la densificación controlada son esenciales en una ciudad sin capacidad de expansión horizontal. Todo ello exige coordinación, seguridad jurídica y ejecución técnica eficaz en un mercado territorialmente cerrado.
