Los trabajadores de la planta de transferencia de residuos, junto al sindicato CCOO, han realizado un segundo parón de su actividad y han anunciado la posibilidad de una huelga inminente ante la falta de avances concretos para regularizar su situación laboral, marcada por años de desidia institucional, obsolescencia técnica y ausencia de un convenio colectivo válido.
En declaraciones de Mohamed Chergui,delegado de CCOO en la planta de transferencia, se evidencia la frustración tras la segunda convocatoria sin respuesta efectiva por parte de la Ciudad Autónoma: "Ha habido una primera toma de contacto con una responsable de Medio Ambiente, pero solo se han quedado en palabras. No hay fechas, no hay soluciones a la vista". Chergui denuncia que los empleados llevan cinco años en un “limbo legal”, sin convenio y con maquinaria obsoleta que supone incluso riesgos laborales.
La raíz del conflicto, según los trabajadores, se remonta al proceso de municipalización y al caso Servilimpce, cuya gestión irregular ha generado incertidumbre jurídica y precariedad en las condiciones de trabajo. "La desidia y la desfachatez nos han traído hasta aquí", sentencia Chergui, quien además advierte que si no se alcanza un acuerdo previo a la adjudicación de la nueva licitación, la empresa ganadora podría no reconocer ningún convenio, perpetuando la inseguridad actual.
Por su parte, Ángel Lara, secretario general de CCOO, ha señalado que si bien los trabajadores aún están bajo el amparo del convenio anterior, este ha quedado "desarbolado" tras la salida de la empresa mayoritaria. "Aquí nadie es más responsable que otro. La empresa debe repartir las mejoras salariales y la Ciudad Autónoma debe posicionar las cantidades necesarias. Exigimos una negociación colectiva real", ha declarado Lara.
Del mismo modo, el sindicato ha asegurado su respaldo total a los trabajadores, confirmando que Comisiones Obreras será quien convoque formalmente la huelga, prevista inicialmente para coincidir con la feria, aunque podría adelantarse debido a la demora de tiempo que eso conlleva: “La presión es la misma, sea un día normal o en feria”, afirma Chergui.
Así, los trabajadores, visiblemente indignados, han mostrado su hartazgo ante lo que consideran años de invisibilización y abandono institucional: “Hemos cumplido, hemos estado callados, pero siempre hemos sido los olvidados. Ya está bien”.
La pelota queda ahora en el tejado de la Ciudad Autónoma y la empresa actual. Si no se avanza en la firma de un nuevo convenio antes de que se resuelva la licitación, el conflicto podría desembocar en un paro que afectaría directamente a la gestión de residuos de la ciudad.
