En el marco de la Ponencia de estudio sobre Salud Mental celebrada en el Senado, el senador ceutí Abdelhakim Abdeselam reclamó con firmeza la creación inmediata de una Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil en Ceuta. Una necesidad, explicó, que lleva años siendo señalada por profesionales y familias sin que se haya dado una respuesta institucional efectiva.
Durante su intervención, Abdeselam puso el foco en la estrecha y a menudo ignorada relación entre la salud física y la mental. En concreto, subrayó cómo diversas afecciones dermatológicas visibles —como el acné, la psoriasis, la alopecia o la dermatitis— afectan gravemente a la autoestima de los jóvenes, desencadenando cuadros de ansiedad, estrés o depresión.
El senador alertó también sobre el fenómeno inverso: los trastornos mentales pueden provocar alteraciones cutáneas, como la dismorfofobia, la dermatitis artefacta o los delirios de parasitosis. Además, recordó la gravedad de los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia, la bulimia o incluso la tanorexia, que reflejan una peligrosa obsesión con los estándares físicos idealizados en redes sociales.
En su alegato, Abdeselam denunció la sobrecarga asistencial que sufren los médicos, especialmente en territorios como Ceuta, donde la falta de recursos humanos y especializados expone al personal sanitario a crisis emocionales, agotamiento y riesgo de autolisis.
A modo de solución preventiva, el senador propuso implementar acciones de sensibilización en centros educativos, con la colaboración directa de la enfermería escolar. Estas iniciativas permitirían detectar precozmente trastornos emocionales en niños y adolescentes, así como ofrecer orientación sobre cómo abordar sin alarmismo enfermedades menores, como el acné, que en entornos hipersensibilizados pueden derivar en tratamientos inadecuados con riesgos mayores.
Abdeselam también defendió la creación de unidades de psicodermatología y lanzó una advertencia clara sobre el auge de intervenciones estéticas impulsadas por la dismorfofobia. “Es urgente establecer límites y protocolos para evitar que jóvenes vulnerables caigan en una espiral de insatisfacción física con graves consecuencias psíquicas”, afirmó.
Para el Partido Popular, "la salud mental debe ser tratada desde una perspectiva integral que contemple la salud emocional, física y social". Por ello, exigieron al Gobierno que deje de mirar hacia otro lado y asuma su responsabilidad con la ciudad autónoma, dotándola de las unidades y recursos necesarios para proteger la salud de sus ciudadanos más jóvenes.
