La atención en salud mental infantil atraviesa uno de sus peores momentos, según denuncia el Sindicato Médico de Ceuta (SMC), mientras el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria continúa emitiendo comunicados “de tono triunfalista” que, a juicio del sindicato, no hacen más que maquillar una situación crítica y prolongada en el tiempo.
La ciudad lleva más de dos meses sin un solo psiquiatra infantil. y los menores con trastornos mentales no están recibiendo ningún tipo de atención especializada. Así, el INGESA incorporó a una profesional, residente en formación, a la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, pero para el SMC, esto no solo resulta engañoso, sino que representa una falta de respeto hacia las familias afectadas.
“La atención psiquiátrica infantil en Ceuta simplemente no existe”, afirma el sindicato. La contratación de una psicóloga clínica, aunque puede suponer un apoyo puntual, no resuelve el problema de fondo. Según el SMC, delegar la responsabilidad de un servicio tan delicado a un residente en formación es improcedente e irresponsable. “No se puede pretender que un profesional que aún no ha terminado su formación se haga cargo de algo tan complejo como la salud mental de nuestros menores. Y mucho menos, venderlo como si fuera una solución”, subrayan.
La falta de especialistas ha provocado que muchos menores queden sin diagnóstico ni tratamiento, lo que conlleva consecuencias graves: deterioro en el rendimiento académico, problemas familiares y sociales, y en los casos más extremos, un riesgo real de suicidio. El sindicato denuncia que esta situación se arrastra desde hace años y que, pese a las múltiples promesas institucionales desde 2018, la situación no ha hecho más que empeorar.
Organizaciones como la Asociación TDAH, familias afectadas, profesionales sanitarios y representantes políticos llevan años exigiendo una respuesta firme. Sin embargo, el INGESA ha optado, según el sindicato, por esconder la realidad detrás de comunicados “vacíos y propagandísticos”, en lugar de aplicar soluciones concretas.
Además, el SMC recuerda que Ceuta está reconocida desde hace más de dos años como “zona de difícil cobertura”, una figura legal que permitiría ofrecer incentivos económicos y profesionales para atraer especialistas, tal y como ya están haciendo otras comunidades autónomas. “El problema no es la falta de herramientas, sino la falta de voluntad”, denuncian.
Desde el sindicato aseguran que “resulta paradójico que se sigan invirtiendo millones de euros en tecnología médica de última generación que no puede utilizarse por falta de personal cualificado, mientras áreas fundamentales como la salud mental infantil siguen completamente desmanteladas”.
“El Ingesa no puede seguir ocultando esta crisis tras titulares optimistas. Lo que necesita Ceuta no son anuncios, sino medidas reales: un psiquiatra infantil en plantilla, incentivos efectivos, aplicación de la ley vigente y, sobre todo, respeto por los pacientes y sus familias”, concluye el Sindicato Médico.
