lunes. 03.10.2022

Vivas y Gutiérrez: Ceuta como prioridad frente al conflicto permanente

El curso político está a punto de empezar y lo hace con la vista puesta ya en el final de una legislatura especialmente complicada en la que la estabilidad ha llegado en los últimos años de la mano de un acuerdo al más puro gran coalición, con Juan Vivas y Juan Gutiérrez como figuras clave que demuestran que otra forma de hacer política es posible, que el consenso y la negociación son básicos para cumplir con el que debería ser el objetivo de todo servidor público: mejorar las condiciones de vida de sus administrados.

Vivas y Gutiérrez/ Archivo
Vivas y Gutiérrez/ Archivo

No era esta, a priori, una legislatura sencilla. Lejos quedaban las mayorías absolutísimas con las que el Partido Popular había gobernado Ceuta durante cerca de 20 años y la aritmética electoral, caprichosa siempre, dejaba claro que el pacto iba a ser la única opción para dotar a la ciudad de estabilidad hasta mayo de 2023, cuando los ceutíes vuelvan a acudir a las urnas con una misión clave, elegir a quienes gobernarán sus destinos desde entonces. PP con 9 diputados, PSOE con 7, Vox con 6, MDYC con 2 y Caballas con 1 diputado conformaban en 2019 una Asamblea más fragmentada que nunca en la que, tras varias idas y venidas, la estabilidad ha acabado llegando de la mano de los dos grandes partidos, PP y PSOE, que al más puro estilo europeo han dejado de lado sus diferencias históricas, sus discrepancias ideológicas y sus diferentes visiones de la vida para centrarse no solo en los importante, sino también en lo urgente.

Porque si, como decíamos al principio, la legislatura no era sencilla ya a priori, las circunstancias externas que han marcado la vida de los ceutíes durante los dos últimos años, han terminado de complicarla, haciendo más necesario que nunca el acuerdo para salir adelante, para seguir en pie mientras tres crisis consecutivas, la fronteriza, la de la pandemia y la migratoria, golpeaban de forma simultánea y sin tregua a Ceuta. En ese escenario, PP y PSOE, o lo que es lo mismo a día de hoy, Juan Vivas y Juan Gutiérrez, han sido capaces de alcanzar acuerdos, de llegar a consensos sobre cuestiones vitales.

Fruto de estos acuerdos, Ceuta ha contado con presupuestos durante los dos últimos años. Unos presupuestos que, gracias a la capacidad de diálogo, este año han incluido algunas cuestiones vitales para los socialistas, como los 420.000 euros registrados para ayudas directas al sector del taxi, los 750.000 euros para integrar a las Brigadas Verdes en Tragsa. el millón y medio para remodelar las calles Amargura, Velarde, Marques de Santa Cruz y Espino, los 350.000 euros para la reforma de las instalaciones de la Protectora de Animales o las cantidades incorporadas para mejorar los medios materiales de cuerpos como la Policía Local o los Bomberos.

Pero si la parte económica ha sido importante, no menos lo ha sido la respuesta conjunta dada en el momento de la crisis más grave de las últimas décadas, la entrada irregular de más de 12.000 marroquíes atravesando el espigón fronterizo del Tarajal. Desde el primer minuto, el presidente de la Ciudad mantuvo contacto estrecho y fluido con el segundo partido en la Asamblea, entonces todavía liderado por Manuel Hernández con Juan Gutiérrez como mano derecha, en manos de quien, además, estaba y está el Gobierno de la Nación. Los dos grandes partidos cerraron filas a la hora de defender la integridad territorial y la soberanía española, así como a la hora de gestionar la atención a estas personas. Así, en julio de 2021 el apoyo de los socialistas era fundamental para que el Gobierno sacara adelante la modificación de crédito por la que se movilizaban 23'5 millones de euros, pese a no estar de acuerdo con todos sus puntos, por responsabilidad, en un momento crítico para la ciudad, en el que la prioridad era el bienestar de los ceutíes.

Ahora llega el momento de la negociación del último presupuesto de la legislatura, en el que el Partido Popular, con el presidente a la cabeza, tendrá que volver a negociar con el PSOE si quiere lograr su apoyo. Es decir, los socialistas podrán volver a ir cumpliendo algunas de sus reivindicaciones por esta vía a apenas unos meses de la nueva cita electoral.

Pese a ello, no todo han sido rosas en este camino. Las diferencias ideológicas son más que patentes entre ambos partidos así como las discrepancias en diversas áreas de gestión, especialmente en Asuntos Sociales, un departamento especialmente sensible para el PSOE, que considera que se podría hacer más en aspectos como la atención a usuarios en situación de vulnerabilidad. Especialmente críticos han sido con la situación en que se encuentran los usuarios del programa de alojamiento alternativo o los mayores de la Residencia de Nuestra Señora de África. Las barriadas también han sido el otro gran campo de batalla entre los dos partidos, con denuncias constantes por parte de los socialistas sobre el estado de abandono de algunas de ellas y anuncios de proyectos por parte del Gobierno para paliar las deficiencias. Aspectos que siguen reflejando una forma de ver la política y afrontar la vida diferente, pese a la cual a lo largo de los últimos años, los líderes de ambos partidos han sabido pasar de largo del ruido interno y externo, de quienes les recriminaban llegar a acuerdos con el principal rival, demostrando que la negociación y la capacidad de alcanzar acuerdos acaban redundando en el bien de Ceuta y de los ceutíes porque esa, y no otra, debe ser su misión.

También estar a la altura en momentos especialmente críticos, en los que los intereses de Ceuta debían estar por encima que los de sus propios partidos. Así ha vuelto a quedar demostrado este mismo fin de semana, cuando el secretario general de los socialistas ceutíes salía de forma inmediata a recriminar las palabras de la ex ministra de su partido, María Antonia Trujillo, relativas a la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla. “La españolidad de Ceuta no admite discusión”, aseguraba Juan Gutiérrez, quien además calificaba de “barbaridad inaceptable” las palabras de Trujillo y expresaba el sentimiento de muchos de sus paisanos al señalar que “no podía callarme, por encima de las siglas están Ceuta y los ceutíes”.

Tanto Vivas como Gutiérrez han sabido templar los ánimos y no entrar a las provocaciones de otros grupos que, bien de forma presencial en las sesiones plenarias o bien a través de las redes sociales, han seguido tratando de generar polémica, de romper Ceuta en un momento especialmente delicado, recibiendo por ello no solo insultos, sino acusaciones de traición por parte de quienes no parecen entender que la convivencia es uno de los pilares sobre los que se sustenta la ciudad y, como tal, es necesario cuidarla.

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