Un 13 de enero, hace hoy tres años, Ceuta despertaba conmocionada por la desaparición de Mohamed Ali, un joven de 17 años cuya vida se apagó tras un trágico episodio de violencia. El caso, marcado por una disputa en torno a un vídeo con imágenes comprometidas, se ha convertido en una herida abierta para la ciudad y, especialmente, para la familia del joven.


Cuando llegaron al paraje conocido como La Ponderosa, Mohamed, sintiendo el peligro inminente, intentó escapar corriendo. Sin embargo, no llegó lejos. Un golpe con un bate de béisbol en la cabeza lo derribó, y los golpes posteriores le arrebataron la vida.

Durante el primer año, el caso se convirtió en un rompecabezas para los investigadores, quienes enfrentaron un muro de silencio entre los implicados. Finalmente, una conversación entre los ocupantes del coche permitió a la policía identificar a los responsables, detenerlos y, tras una búsqueda intensa, localizar el cuerpo del joven.

Los dos menores de edad implicados fueron juzgados y condenados a varios años de prisión. En el caso de la mujer, se aplicó un atenuante por colaborar con la investigación. Por su parte, el adulto que conducía el vehículo enfrentará su juicio en marzo, con la fiscalía solicitando para él prisión permanente revisable.

El caso de Mohamed Ali ha dejado una cicatriz profunda en Ceuta. En un día como hoy, Ceuta recuerda a Mohamed Ali y reflexiona sobre el impacto de la violencia en su comunidad.

