Uno de los agentes que aparecen en el sumario de la Operación Hades -al que ha tenido acceso este medio, desgranándolo en sucesivas entregas- y que ha sido detenido por su supuesta connivencia con dos organizaciones criminales que introducían hachís en la Península pasándolo por el Puerto de Ceuta declaró ante la jueza exculpándose. Asegura sentirse "cabeza de turco" y defiende que alguien le ha utilizado. Así se refleja en los vídeos incluidos en la investigación, en los que tanto este agente como otro de los principales señalados como cómplices de los narcos -y del que daremos cuenta en una próxima entrega-, se desvinculan de las tramas, tratando de justificar a su vez sus ingresos económicos y relaciones con personas investigadas.
Este primer agente, 'Calambre', se le liga a todas las organizaciones criminales investigadas en la causa. Él, sin embargo, negó ante la magistrada María Tardón, del Juzgado de Instrucción Central Número 3 de la Audiencia Nacional, en dos comparecencias en sede judicial, que empleara su puesto como agente en la Compañía de Fiscal y Fronteras para ganar dinero haciendo la vista gorda con el pase de hachís.
“Cómo he llegado yo a eso, yo no sé la bola que hay ahí, yo no conozco a estas personas ni tengo nada que ver con ellas ni nada. Es imposible, imposible que me muestren elemento probatorio o lo que sea", comenzó subrayando en su intervención, que se produjo cuando aún no se había levantado el secreto de sumario del caso, por lo que no tenía acceso a las actuaciones.
Aseguró, asimismo, no conocer a prácticamente ninguno de los supuestos integrantes de las organizaciones, a excepción de 'Cabeza', a quien recuerda de jugar juntos cuando eran pequeños y al 'Barbas' por ser camionero y embarcar casi a diario en la Estación Marítima con su vehículo. También, por supuesto, al agente 'Pila', compañero en Aduanas del Puerto, del que fue vecino en su juventud, pero con el que según su testimonio nunca se reunía ni quedaba para tomar café. Tampoco con 'Fanta', otro de los efectivos de la Benemérita, encuadrado en el grupo de los mecánicos, con los que supuestamente contaban los narcos para asegurar que los camiones no eran detenidos: "Igual por Whatsapp me pregunta si me toca trabajar porque me trae aceite de oliva de su pueblo o me manda una foto de un (perro) rottweiler que le di de pequeño porque mi mujer no lo quería", comentó de su relación este compañero del control portuario.
Ni nivel de vida elevado ni nada, dinero en 'B' de la pesca e inversión
La jueza prosiguió preguntando a 'Calambre' por el alto nivel de vida que evidenciaron las entradas y registros en sus propiedades y también en el chalet de sus padres, cuya reforma, según la investigación, pagó el agente. "Llevo trabajando desde los 16 años, ganando mi dinero y sabiendo invertirlo", espetó de vuelta, argumentando que ni é ni su mujer "son viciosos" ni están "en la calle comiendo todo el día".
Continuó entonces explicando que él y su esposa, saben "hacer las cosas bien", que ella trabaja en sanidad -aunque, tal y como reconoció, de manera "esporádica, a través de la bolsa"- y que además él se saca un dinero con la pesca, aunque en metálico, sin declarar, vendiendo la captura a "amigos y restaurantes": "Le voy ganando dinero. Algunos meses más, otros meses menos, pero la pesca de toda la vida, porque yo soy aficionado y no me falta", dijo, ejemplificando que podía llegar a obtener dos mil o tres mil euros de beneficios en unos pocos meses. "Todo está en mis fotos de Instagram", agregó tratando de darle veracidad a su coartada para contar con elevados ingresos, además de los 3.600 euros de su sueldo mensual.
También trató 'Calambre' de desligarse del chalet incautado en Chiclana a sus padres. Una enorme parcela con poco valor catastral pero remodelada para albergar un imponente domicilio de más de doscientos metros construidos y más de dos mil de suelo. "Ellos tienen esa vivienda, es la única y la compraron ellos. En la que viven en Ceuta es de protección oficial de mi abuela. La de Chiclana creo que se compró con parte de dinero y parte fue préstamo", matizó.
La Guardia Civil descubrió la existencia de este chalet porque en el teléfono que tenían pinchado de Calambre llegó un día un SMS que indicaba que la alarma de la casa de Chiclana había saltado. La alarma estaba referenciada a su teléfono. Esas cámaras de seguridad, explicó durante su segunda declaración ante la jueza que se pusieron por relación directa con un familiar vinculado a la empresa de seguridad tras un intento de okupación de la vivienda.
Para refrendar que su nivel de vida no es nada fuera de lo normal, en respuesta, también en esa segunda declaración a preguntas de su abogado, Calambre aclara que paga hipotéca, que su barco lo pagó mediante transferencia y que en el banco cuenta con 10.000 euros y apunta: "ahí está la cuenta, yo prácticamente lo pago todo con tarjeta, voy a comprar el pan y pago con tarjeta. Me he ido de vacaciones y todo, con tarjeta, no llevo ni 5 euros de dinero en efectivo en el bolsillo".
Recuerdos borrosos de cuándo trabajó y el sentimiento de ser "cabeza de turco"
La jueza interrogó también a 'Calambre' sobre si había estado de servicio algunos días concretos, en los que se supone que se produjeron pases o al menos intentos de ello, encontrándose con la mala memoria del agente como respuesta general. Este sí recordaba por contra no estar presente en la jornada en la que una de las organizaciones trató de superar -sin éxito- el control policial del Puerto ocultando la droga en el camión que lleva los animales muertos a la Península.
"Yo no estaba de servicio y ese camión no se cogió en Algeciras, está mal eso, están falseando, ese vehículo llevaba en seguimiento por el grupo Odaifi (Oficinas de Análisis e Investigación Fiscal) de Ceuta unos seis meses y estaban esperando a que embarcara", relató. Algo que en efecto se recoge en el sumario, indicando las investigaciones que el vehículo se llevó a Algeciras para poder escanearlo allí antes de abrirlo por el riesgo biológico que podía suponer.
Señaló a continuación a otros compañeros -sin dar nombres- que estaban en el lugar en dos de las jornadas en las que se produjeron intentonas fallidas, como la del 27 de junio de 2023. "Yo estaba de servicio, cuando me fui de vacaciones al regreso los compañeros me comentaron lo que había ocurrido. Yo les transmití mi preocupación y ellos me dijeron, 'no, no, tranquilo', si ya han estado aquí los de Asuntos Internos, se han llevado a las cámaras y ya saben quién es, porque, al parecer, hubo alguna jugada rara por parte de algún miembro. Me despreocupé totalmente entonces. Allí se rumoreaban algunas cosas y algunos como que sabían algo. Entonces, me gustaría que vieran a ver qué es lo que ha ocurrido, que cogieran todas las cámaras posibles, a ver quién estaba allí, quién no debería de haber estado allí", deslizó el investigado.
La realidad es que el día que cayó el camión con 1.977 kilos de hachís, detenido en un operativo simulado como rutinario para no levantar las sospechas de los investigados, Asuntos Internos ya tenía monitorizados a buena parte de los agentes del Puerto sobre los que empezaba a tener más que sospechas, certezas, de su colaboración con los narcos, entre ellos Calambre. En las conversaciones intervenidas a buena parte de los supuestos responsables logísticos de la primera organización detenida en la operación aparece citado Calambre de forma recurrente como contacto, fuente de información y hasta como el creador de una especie de modus operandi.
Vídeos, fotos y grabaciones que le incriminarían
Más aún, más allá de los camiones, durante toda la investigación se van deslizando que otro de los métodos usados eran coches particulares que solían cargarse con unos 80 kilos de hachís y que aprovechaban la connivencia en el control canino del Puerto. El 11 de julio de 2024 cae en Algeciras uno de estos vehículos, un Opel Corsa. Calambre está en el servicio cuando pasa por su puesto y se le ve grabado en los vídeos de las cámaras de seguridad del puerto saludando afablemente al conductor del vehículo para apartarse junto con el guía canino y el perro acto seguido y dejarlo pasar sin ningún tipo de revisión. Tras la detención uno de sus compañeros en el turno ese día, le llama por teléfono para informarle de lo que ha pasado y preguntarle abiertamente de qué conocía al ya detenido.
Calambre, según interpreta la Guardia Civil en uno de sus informes remitidos al Juzgado, habría disimulado, negando acordarse de haberle dado la mano a nadie conocido: "Podría estar encubriendo su participación en el ilítico", reza el informe. Insiste en pedirle una foto al compañero para ponerle cara y ver si recuerda. Un rato después, es Calambre quién llama al compañero para rematar la historia y decirle que sí que sabe quién es: "Ese tío lo conozco yo desde niño, por eso le he saludado", le dice. Su compañero en el turno le remata la conversación con una frase lapidaria: "El coche iba para haber tenido el perro suelto ¿Sabes? Me cago en la puta de oros", reza en las transcripciones. El perro no estaba suelto sino que el guía se lo llevo lejos del control en el momento que pasó el coche cargado con droga.
Este agente, 'Calambre', habría sido también el responsable de cumplir con la prueba a la que le sometió la organización en la que estaba integrado el diputado ex del MDyC, Mohamed Ali-Duas, y fue el encargado de dejar la mitad de un billete de 20 dirhams que la supuesta organización criminal le había hecho llegar días antes y que ilustra esta información.
Para terminar, juró "por Dios" no tener nada que ver con las tramas y se abonó a la teoría de conspiración: "Aquí detrás hay alguien que se está beneficiando, se ha beneficiado de algo, y yo estoy ahí de cabeza de turco", concluyó. Si bien la jueza Tardón en un auto en el que concede a la Guardia Civil prórrogas en las escuchas ya concluyó en 2023 que “la notoria cantidad de mercancía, no se debe a una colaboración puntual, sino a una actividad prolongada en el tiempo, perfectamente estructurada y estable", en relación al alijo incautado en Marbella y con la presunta implicación directa de Calambre.





