jueves. 04.06.2026

El líder de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, ha desembarcado en el atril del Pleno de la Asamblea para arrancar sin medias tintas su intervención en el Debate sobre el Estado de la Ciudad y percutir sin tregua en uno de los asuntos que sus política ha convertido en nuclear: la desigualdad, y con un matiz cuanto menos controvertido, el mayor sufrimiento de esta lacra por parte de los musulmanes. “Su cansino relato es una falsificación de la realidad tras la que se esconde para no responder por una gestión éticamente criminal. Éticamente criminal, y que condena a la miseria perpetua a la mitad de la población mientras la otra mitad, la suya, la de sus afines, chapotean en una abundancia financiada con los impuestos del resto de compatriotas. Sus políticas durante un cuarto de siglo se definen con una sola palabra: desigualdad”, le ha espetado Mustafa al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, nada más entrar en materia tras condenar “la ruptura del derecho internacional” de Trump, el “genocidio” sobre la población palestina a manos de Israel y recordar a las decenas de muertos en el último año tratando de alcanzar las cosas de Ceuta: “La prioridad nacional es racismo. Reafirmamos nuestro compromiso con la dignidad universal. Ninguna persona es ilegal”.

Y esa desigualdad en la que ha centrado su intervención Mustafa rápidamente la ha derivado hacia otro lugar que viene siendo común en sus intervenciones plenarias: la sufren más los musulmanes. Lo ha dicho más claro que nunca quizás Mustafa y lo ha hecho amparándose en dos informes: el de Cáritas y el elaborado por el propio Gobierno, que ha elogiado sin tapujos por su rigor en varias ocasiones.

Antes de llegar a eso ha repasado datos económicos, la tasa de paro, mucho más elevada que la nacional (por más que haya usado como fuente la Encuesta de Población Activa del INE, que el propio organismo estadístico avisa que no es fiable el dato de Ceuta por la falta de encuestas en la ciudad), el riesgo de pobreza, Ceuta también lidera el país con 4 de cada 10 ceutíes en situación de pobreza o exclusión social, y por supuesto la vivienda: un 39 por ciento de los hogares ceutíes tienen deficiencias por el 22 por ciento nacional.

“Tras 25 años de Vivas, Ceuta sigue siendo la región con la menor esperanza de vida de todo nuestra país”, le ha recordado al presidente antes de pedirle alguna explicación y recordarle que su presupuesto es en 3.000 euros por cabeza superior al de los madrileños, malagueños o gaditanos.

“¿Cómo es posible que manejando tanto dinero, durante tanto tiempo (25 años), el pueblo de Ceuta siga padeciendo estas desigualdades tan brutales?”, se ha preguntado Mustafa en alto para responderse: “Con su apariencia de hombre bondadoso ha desplegado una política perversa, bajo su retórica amable se esconden hechos llenos de maldad”, le ha espetad.

Para Mustafa el “modelo social” que han promovido las políticas de Vivas está basado “en un racismo estructural insoportable desde cualquier perspectiva democrática”.

Los musulmanes, discriminados: sólo 3 de 99 puestos públicos a concurso en 2025

Y a partir de aquí, con alguna incursión en vivienda, Mustafa ha dedicado todo su empeño en arrojar a la cara del Gobierno su visión de la sociedad ceutí y de su desigualdad: afecta y se ceba en los musulmanes por ese racismo estructural.

Ha tirado de un Boletín Oficial de la Ciudad del pasado 10 de abril a modo de ejemplo contundente y ha deslizado alguna cifra para señalar la falta de integración del colectivo musulmán en la estructura social y administrativa.

Ese BOCCE recogía los 13 aspirantes aprobados en el proceso de selección para ser conductor de AMGEVICESA. Sólo había 8 plazas. Los 8 que las obtuvieron tenían apellidos “cristianos” los 5 que aún habiendo aprobado se quedaron fuera apellidos musulmanes.

Musatafa ha tratado de aclarar para evitar que en la réplica se fuera por las ramas el presidente que no se refiere con eso a su confesión religiosa sino a su origen cultural, tratando de llevar el discurso en lo verbal a lo cotidiano y a pie de calle.

Y ha tirado otra pregunta retórica que probablemente explique mejor que su discurso y que las réplicas de Vivas cuál es el origen y la causa de fondo de todo esto. Mustafa ha cuestionado que sea admisible que la mitad de la población (los musulmanes) no estén representados de forma suficiente en su administración. Y ha dado un dato, de las 99 plazas sacadas a concurso en 2025 sólo 3 seleccionados tenían apellidos musulmanes. “¿A ustedes esto les parece normal?¿Lo llaman normalidad?¿Les parece irrelevante?¿Se puede hacer como si no existiese esto? Yo quisiera saber si a ustedes les gusta vivir en una ciudad que en su administración la mitad de su publicación no está representada. ¿Les parecería bien que las mujeres no estuvieran representadas en su propia administración? Revelaría que existe un claro problema de machismo estructural que impide la representación de las mujeres. Entonces ¿por qué se niegan a ver esto cuando hablamos de un colectivo que representa a la mitad de la población?”, ha preguntado Mustafa.

El paralelismo que ha establecido el portavoz de Ceuta Ya! con las mujeres en realidad va más allá que la mera discriminación porque de hecho, eso que ha puesto como ejemplo imaginario con las mujeres no hace tanto tiempo que era la realidad no sólo de Ceuta sino del país. El famoso techo de cristal, tantos años después de lucha feminista aún sigue existiendo. Y aunque se haya reducido, el camino a la igualdad ha sido largo. Claro que primero hubo que reconocerlo.

Mustafa ha hecho extensivo toda esa desigualdad que repercute y machaca más a los musulmanes a sus síntomas habituales: más paro, más fracaso escolar, más infravivienda… “¿A esto le llaman convivencia?¿No creen que es el síntoma de un problema que debemos solventar?”, les ha dejado flotando. “Pretenden disimular esta hiriente realidad tomando un tazón de ‘harera’ en Ramadán. Eso es lo que entiende este Gobierno por convivencia”. 

Mustafa ha anticipado la previsible crítica de vuelta, advirtiendo que denunciar la realidad no es nada más que eso y ha leído aquí lo que dice el informe de Cáritas: “Ser musulmán es un factor de riesgo de pobreza” en Ceuta.

Algo que después en la réplica ha sumado de una de las conclusiones del informe elaborado por el propio Gobierno que señala que la pobreza se ceba “más en los barrios periféricos. Le meto el traductor a esto: ¿quienes viven mayoritariamente en la periferia? Díganlo: los musulmanes”. 

Vivas quiere ahora un plan serio de inclusión social

Vivas ha empezado por acusar el insulto recibido de “criminal”. He aquí el juego retórico de siempre. Mustafa no le llamó criminal, pero tildó así sus políticas. ¿Es o no criminal el que comete actos criminales? 

Y sorprendente no ha acusado a Mustafa de practicar la demagogia, aunque en cierto modo se ha agarrado a aclarar lo que no era necesario que la cuestión de la desigualdad cebada en la comunidad musulmana no tiene que ver con su origen cultural o religioso sino con el socioeconómico. “Los musulmanes no sufren más desigualdad porque sean menos inteligentes que los cristianos”, le ha reiterado como idea en varias ocasiones a lo largo de sus réplicas.

Lo que sí ha acusado Vivas a Mustafa es de querer “polarizar” para erigirse con ambiciones electorales en defensor de los musulmanes. Y en medio se ha puesto él y su Gobierno. “Si alguien adopta voluntariamente la actitud de nadar contra corriente y enfrentarse a la polarización, como creo que es nuestro caso, corre el riesgo de convertirse en el enemigo para ambos extremos: para quienes pretenden la polarización. Creo que eso es lo que ocurre. Estoy en contra de dividir Ceuta en dos mitades y dos confesiones. Usted me llama criminal, en el otro extremo, traidor”, ha dicho vi vas en una lesión velada a VOX.

Vivas ha apelado a la convivencia basada en los valores constituciones y en el amor a España, también como es habitual en su discurso, pero no ha dejado de tenderle la mano a Mustafa para alcanzar alguna clase de acuerdo. Sólo apenas al final ha señalado lo evidente preguntándole a Mustafa si creía que “en los tribunales para el acceso a la función pública alguien decidía que los musulmanes por ser musulmanes se descartaban”.

La tesis es fácil, y en cierto modo tiene puntos en común. Si la desigualdad se ceba con la comunidad musulmana es porque el origen marca más que la fe o la cultura. El origen, sí, pero socioeconómico. La capacidad y los recursos. En eso incluso en los datos que han blandido Mustafa y Vivas, en realidad, podría decirse que están de acuerdo. Mustafa le ha reclamado que haga algo, que tome medidas y en las propuestas de resolución del debate lleva una en ese sentido Ceuta Ya!, pero no cabe esperar mucha más reacción por parte del gobierno que no quepa en seguir trabajando para generar verdadera “igualdad de oportunidades” para que el tiempo acabe por posibilitar la verdadera integración de todos en Ceuta. 

Si el empleo es el mejor equilibrado social, al empleo se accede por la formación, por eso procura que todo el mundo tenga las mismas oportunidades para formarse sería la solución aunque lleve tiempo, porque evidentemente un recorrido formativo que conduzca al empleo no es de un día para otro.

“Estoy de acuerdo que Ceuta tiene que combatir las desigualdades y hacerlo entre todos y ser más eficaces en esas políticas. Es cuestión de justicia porque es una cuestión que afecta a la paz social y que puede afectar a la convivencia”, le ha reconocido Vivas.

Y aún más, aunque Vivas ha reivindicado que el propio informe Cáritas reconocía que en la última década la pobreza se ha reducido en un 30 por ciento en la ciudad y se han alcanzado los 25.000 cotizantes en la Seguridad Social, en cierto modo, Vivas ha reconocido el fracaso de sus políticas hasta la fecha para lograr esa igualdad de oportunidades: “Me gustaría reconducir esto. Si quieren. Ceuta necesita un plan de inclusión social serio. Combatir la desigualdad. Porque es de justicia, es negativo par ala paz social y es negativo para la convivencia”, ha insistido.

Se traduce eso en que el presidente quiere trabajar mejor desde las políticas públicas en los itinerarios de inserción, pero como sea, parecen muy alejadas las visiones sobre el camino que han de seguir las políticas públicas para reducir esa desigualdad y todo apunta a otra campaña electoral en la que desde la oposición se volverá a apelar al discurso de las dos Ceuta, pero en esta ocasión no centrada tanto en el abandono de los barrios como en la falta de oportunidades y de igualdad para la periferia sobre el centro.

Vivienda

Si en materia de desigualdad, Mustafa ha mostrado un tono de indignación profunda mezclando reposo dialéctico con indignación a partes iguales, seguramente con el ánimo de mostrar más responsabilidad en su discurso, no menos energía e indignación le ha puesto el portavoz localista a la hora de hablar de vivienda.

Mustafa ha señalado que el propio Gobierno ya reconoce ahora que acabará la legislatura sin una sola vivienda construida. “Una mentira” por la que ha reclamado que alguien pida “disculpas” a los ceutíes.

Y ahí ha acusado también a otros grupos de la oposición por contribuir a esas expectativas irreales “a cambio de los 80.000 euros de la vicepresidencia”. 

Vivas le ha afeado que hayan votado a casi todo en contra, también a la rehabilitación de mil viviendas. Mustafa le ha negado que votara en contra por ejemplo de ampliar en un millón de euros para rehabilitar Príncipe Felipe y le ha pedido que acuda a ver las obras para pedir a la constructora que termine antes de que vuelva a llegar el invierno.

Mustafa tilda las políticas de Vivas de “criminales” por la desigualdad de los musulmanes