El año llega a su fin y llega el momento de hacer balance de algunas de las cuestiones que nos ha dejado. Así lo hacía el presidente de la Ciudad el pasado lunes, quien en su referencia a la situación de la frontera, más allá de la inmigración, volvía a requerir que se mantenga el fin de la excepción al espacio Schengen, es decir que se solicite el visado a todos los ciudadanos no residentes en la Unión Europea, y reclamaba la perseverancia en la apertura de la anunciada aduana comercial. Una apertura de la aduana comercial que durante este 2024 se ha convertido en una auténtica quimera.
Corría el mes de abril cuando el ministro de Asuntos Exteriores expresaba públicamente lo evidente, que no hacían falta más pruebas piloto, es decir, que los espacios fronterizos de Ceuta y Melilla estaban preparados para hacer frente al tránsito de mercancías, y que no existían obstáculos “jurídicos ni políticos” para su puesta en marcha. Es decir, que su apertura se encontraba en manos de Marruecos. Y ahí radica el principal problema, en que 8 meses después el país vecino no parece dispuesto a que esa apertura al tránsito de mercancías sea una realidad a pesar del compromiso alcanzado en la Reunión de Alto Nivel de abril de 2022, la que marcaba la reconciliación entre los dos países tras la entrada masiva en Ceuta un año antes.
Nada se ha avanzado desde entonces en este asunto que en este 2024 ha alcanzado ya el rango de quimera. Especialmente después de que el pasado mes de octubre el Senado aprobara la moción presentada por el Grupo Parlamentario Popular en la instaba al Gobierno a tomar las medidas necesarias para la apertura de las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla, defendida por las senadoras de ambas ciudades autónomas, Cristina Díaz e Isabel Moreno, y el PSOE votara en contra. Las senadoras Populares denunciaban entonces la actitud de los socialistas por lo que suponía un voto en contra “de un compromiso anunciado por el Gobierno, pero, sobre todo, en contra de todos los ceutíes y los melillenses” que requieren la normalización de las fronteras terrestres con el país vecino.
Desde entonces poco o nada se ha avanzado en la cuestión y así quedaba de manifiesto en las declaraciones la pasada semana del portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, quien denunciaba la postura “de sumisión” del Gobierno de Sánchez frente al bloqueo de Marruecos de las aduanas comerciales en Ceuta y Melilla y el incumplimiento por parte del país vecino de los acuerdos alcanzados.
Un año sin noticias de la puesta en marcha de unas aduanas comerciales que el Gobierno de la Nación prometió que serían una realidad en 2023 y para las que a principios de año se aludía a problemas técnicos de Marruecos. Doce meses después, sigue sin haber noticias de las mismas.



